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Queda poco tiempo para salvarnos

17 septiembre, 2009

Resulta increíble constatar como en los 200.000 años de presencia del ser humano sobre la tierra, éste se encuentra destruyendo lo que al planeta le tomó cerca de 4.000 millones de años para crear el milagro de la vida.

Ese es el hilo conductor de la película Home que se está presentando en la Esquina de las Artes, avenida 12 de abril y Agustín Cueva, frente al teatro universitario Carlos Cueva Tamariz, los días martes y miércoles a las 18h00 y 20h30, y sábados a las 16h30, hasta la primera semana de octubre, en forma gratuita.

Mediante espectaculares imágenes aéreas que muestran la diversidad de la vida en la Tierra, se verifica cómo las actividades humanas se han convertido en una amenaza para el equilibrio y existencia del planeta.

Los científicos advierten que apenas tenemos 10 años para cambiar las formas de vida y evitar el agotamiento de los recursos naturales, impidiendo una evolución catastrófica del clima en la Tierra.

Si no cambiamos, el precio será el fin de la vida como la conocemos, pero “es demasiado tarde para ser pesimistas”, señala Yann Arthur Bertrand, director del film rodado en 54 países y que debe ser obligatoriamente visto por los diferentes sectores, para un compromiso firme con la salvación del planeta.

Resulta casi apocalíptico constatar como ese formidable y delicado equilibrio entre la tierra, el agua, la atmósfera y los organismos vivientes, se está rompiendo en forma cada vez más acelerada por las acciones del ser humano en la agricultura, la industria, las actividades extractivas, el consumo de las energías.

Con el petróleo formado hace más de 100 millones de años, muchos de los seres accedieron a nuevas formas de energía y al confort, y en solo 50 años se modificó la tierra más rápido que en las épocas históricas precedentes.

Los ríos ya no llegan al océano

Los recursos son escasos, 500 millones de personas viven en los desiertos, muchos más que toda la población de Europa, ellos conocen el valor del agua y la economizan, tomando en cuenta que los pozos subterráneos se van secando y quedando en el abandono.

La escasez de agua podría afectar a 2.000 millones de personas en el mundo antes del 2025; uno de cada 10 ríos del planeta ya no puede llegar al mar, se avapora en el camino.

Los humedales y pantanos que cubren el 6% del planeta, regenerando y purificando el agua, siguen siendo desecados para el ganado, el cultivo y crecimiento de los centros poblados; la mitad de ellos desapareció el siglo pasado.

Los árboles y selvas que devuelven el agua a la atmósfera en forma de bruma, purifican el aire, amortiguan la violencia de las lluvias, protegen los suelos de la erosión, albergan las 3 cuartas partes de la biodiversidad y proporcionan la mayor cantidad de medicinas, están siendo talados en forma inmisericorde.

En apenas 40 años la selva amazónica ha perdido una quinta parte de su superficie.

La colosal polución ambiental deja ver sus efectos en los deshielos de los polos, por el inevitable calentamiento global. La banquisa del Artico se está derritiendo. En 40 años ha perdido el 40% de su espesor, podría desaparecer antes del 2030. Los océanos pueden subir su nivel hasta 7 metros inundando las grandes ciudades costeras.

Todo está perturbado, los ciclos de las lluvias ya no son los mismos, las enormes inundaciones se multiplican por el mundo, ciclones y vientos huracanados se presentan en sitios impensados. Se están creando fenómenos que no se pueden controlar.

Todo se acelera en los últimos años

En los últimos 60 años la población se ha triplicado y de los 7.000 millones de personas, más de la mitad vive en las ciudades.
El automóvil se ha convertido en el símbolo de las sociedades del bienestar y progreso, se calcula que de los 900 millones que existen en la actualidad, en el corto plazo serán 5 mil millones.

Las máquinas reemplazan a los hombres. Un litro de petróleo produce la misma energía que 100 pares de brazos en 24 horas. En el mundo solo el 3% de los campesinos posee un tractor pero su producción domina el planeta. En Estados Unidos quedan 3 millones de granjeros, cuya producción de cereales podría alimentar a 2.000 millones de personas, pero esta producción se transforma en comida para animales y en agrocombustibles.

Esta agricultura mecanizada acapara el 70% del agua que consume la humanidad. Se requieren 100 litros de agua para producir un kilo de papas, 4.000 para un kilo de arroz, 13.000 para un kilo de carne de res, sin tomar en cuenta el petróleo para el movimiento de las máquinas y el transporte.

Las grandes superficies cultivadas atraen millones de parásitos que son exterminados por los pesticidas, uno de los numerosos regalos de la petroquímica, al igual que los abonos.

La mayoría de estos productos tóxicos se esparcen en el aire, penetran en los suelos, en las plantas, en los animales, en los océanos.

Cuando más se desarrolla un país las concentraciones poblacionales requieren consumir más carne, llevando a puñados de inversionistas a “fabricar” millones de toneladas con vacunos que consumen grandes porcentajes de la producción de cereales.

En el mar la situación no es diferente, el volumen de pesca ha pasado de 18 a 100 millones de toneladas por año, 3 cuartas partes de las zonas de pesca están agotas, en declive, o al borde de agotarse; casi todos los peces de gran tamaño han desaparecido por falta de tiempo para reproducirse; el pescado es el alimento de 1 de cada 5 habitantes del planeta. Se está rompiendo un ciclo de vida.

Es tarde para ser pesimistas

Nos queda poco tiempo para cambiar, cómo podrá soportar el planeta el peso de 9.000 millones de seres humanos.

El 20% de los hombres consume más del 80% de los recursos del planeta; los gastos militares son 12 veces más altos que la ayuda para el desarrollo, 5.000 personas mueren diariamente a causa del agua insalubre; 1.000 millones de personas no acceden al agua potable; 1.000 millones de personas padecen hambre; más del 50% de los cereales comercializados en el mundo se usan como alimento de animales y agrocombustibles; el 40% de las tierras cultivables están degradadas; 13 millones de hectáreas de bosques desaparecen anualmente; uno de cada 4 mamíferos, un ave de cada 8, un anfibio de cada 3 está en peligro de extinción; las especies se extinguen a un ritmo 1.000 veces superior que el ritmo natural; 3 cuartos de los recursos pesqueros están agotados o al borde de estarlo; podría haber 200 millones de refugiados por el clima antes del 2050.

Ante todo esto es tarde para ser pesimistas y ejemplos de cambio no faltan: Lesoto, uno de los países más pobres, es el que más invierte en educación; Qatar, uno de los países más ricos se abre a las universidades, a la investigación; en Bangladesh un hombre creó un banco que solo presta a los pobres, cambiando la suerte de 150 millones de personas en el mundo; de la Antártida ya nadie podrá apropiarse pues fue declarado patrimonio mundial; los gobiernos protegen casi el 2% de sus aguas territoriales, 2 veces más que hace 10 años; los primeros parques naturales ocupan más del 13% de los continentes; se están recuperando los bosques; Costa Rica se quedó si ejército, prefirió invertir en educación, ecoturismo y en la protección de sus bosques; se multiplica el reciclaje; se tiende al comercio justo. Este acuerdo entre los hombres y la tierra puede salvar a la humanidad. (MCM)

El hombre destruye en poco tiempo lo que al planeta le costó construir en 4 mil millones de años. Esta es parte de la geografía de Santa Isabel.

El hombre destruye en poco tiempo lo que al planeta le costó construir en 4 mil millones de años. Esta es parte de la geografía de Santa Isabel.

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