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Cañicultores le apuestan a la competitividad

11 octubre, 2009

ZAMORA CHINCHIPE- En los cantones de las provincias de Loja y Zamora Chinchipe las comunidades se organizan para cultivar la caña de azúcar y procesarla. Las oportunidades le comprometen a ser competitivos.

Hugo Granda, vive en el cantón Puyango ubicado al occidente de la provincia de Loja, Cada mañana junto a su familia y compañeros de trabajo se levanta para iniciar una larga jornada en el cultivo de azúcar.

Todo está previamente organizado las tareas distribuidas. Cada uno en equipo sabe qué hacer. La meta es procesar su cultivo y observar que su producto es valorado. Son 170 familias de las parroquias Mercadillo y Arenal de Puyango que con su trabajo aspiran ver días mejores. Están conscientes que el trabajo acompañado de la constancia y la organización les llevarán muy lejos.

Así como Granda le pone empeño a su tarea. En la provincia de Zamora Chinchipe. Carlos Narváez, efectúa su jornada en el cantón Centinela del Cóndor, procesar el producto cultivada por los habitantes de su comunidad es su principal tarea. Aunque reconocen dificultades en la comercialización.

Sin embargo el esforzado trabajo que demuestran los agricultores de las provincias de Loja y Zamora es el común denominador que los identifica. Sus iniciativas tienen apoyo gubernamental e internacional.

Las iniciativas se extienden a los habitantes de los cantones Pindal, Paltas y Celica en la provincia de Loja se dedican al cultivo de la caña de azúcar. Unas 400 familias de estas zonas cultivan 300 hectáreas de caña de azúcar.

Los habitantes constantemente luchan para lidiar con los problemas de la baja producción. El procesamiento inadecuado y los elevados costos, el riego inexistente o mal manejado, desorganización de los productores y las prácticas individuales de comercialización los estaba debilitando.

Pese a la importancia de esta actividad hasta el 2005 ninguna institución se preocupó por apoyar a este grupo. Frente a los problemas los habitantes decidieron organizarse para cambiar el rumbo de su destino.

Fue entonces que los actores involucrados en la tarea diseñaron el proyecto “Mejoramiento de lña Producción, procesamiento y comercialización de la caña de azúcar en el cantón Puyango”. La iniciativa fue aprobada por el Fondo Italo Ecuatoriano entre los proyectos de la primera convocatoria.

Luego se unieron el Municipio de Puyango y el Ministerio de Inclusión Económica y Social. La ejecución del proyecto permitió mejorar la producción y procesamiento de la caña de azúcar para lo cual se creó un fondo de microcrédito.

El fortalecimiento de la organización de los productores y la implementación de un sistema de comercialización asociativa les permitió solucionar gran parte de sus problemas.

La ayuda del Fondo Italo Ecuatoriano para el proyecto concluyó en agosto de este año. Pero los resultados obtenidos resultaron positivos por ello la entidad mantiene su contingente en una segunda etapa en la que además de caña de azúcar se trabajará con maíz, frejol y zarandaja.

Los recursos invertidos ascienden a 369.858 dólares. El fondo Italo Ecuatoriano aporta con 168.246, el Municipio de Puyango con 34.040, el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) con 79.300 y los habitantes tienen un aporte valorado en 88.272 dólares.

La mayor garantía de sostenibilidad de un proyecto es la participación de los beneficiarios directos. Gracias al esfuerzo de los cañicultores actualmente producen la panela granulada que remplaza al azúcar, ofrecen la miel que con la evaporación del guarapo poco a poco queda una miel muy clara que es muy apetecida.

Obtienen además la cachaza que está formada por los residuos líquidos que salen cuando se cocina el jugo. Las laboriosas comunidades aprovechan todo el recurso el vagazo, por ejemplo, no solo sirve como combustible para cocinar el jugo de la caña se lo utiliza también como abono orgánico.
Similar tarea y esfuerzo se refleja en Centinela del Cóndor donde la organización Pronsa les prestó su contingente para procesar su trabajo de panela granulada. Las comunidades adquirieron una planta procesadora con la que aspiran mejorar y tecnificar su producto.

Los cañicultores coinciden en que la competencia para comercializar su producto los pone en desventaja por ello buscan la ayuda gubernamental para no desmayar en sus propósitos. (JPT)