Morlacos

Publicado el 2009/10/28 por Editorial



María Rosa Crespo

Nos llaman a los cuencanos con el sobrenombre de morlacos. El término tiene varios significados: dinero, toro de lidia, habitante de la costa oriental del Adriático “de talla bien puesta, orgulloso de los colores de su traje de su fusil y cuchillo de los cuales nunca se separa, pobre, corajudo, amigo de la independencia”. (Albert Dumont, 1872). Individuo resabiado que finge ignorancia, palabra originaria de Italia que significa: hombre rústico, patán, viene del habitante de Morlaquía, comarca eslava de las montañas dálmatas, donde los hombres tienen esa reputación.

De las anteriores definiciones se colige que el morlaco es orgulloso de sí mismo, valiente, astuto, que aparenta lo que no es para engañar a los demás e identifica la venganza con la justicia.

Entonces la pregunta ¿por qué nos llaman morlacos? El padre Matovelle aventura, entre otras, la teoría de que en Cuenca se asentaron muchos dálmatas y que la Inmaculada, advocación de la Virgen María de los morlacos de la Dalmacia, tenía un santuario en el barrio del Vergel con el nombre de Nuestra Señora la Morlaca. Más allá de estos orígenes reales o aparentes, en todo el Ecuador nos conocen con este apelativo. Para Alfonso Cordero es un signo de talento e intelectualidad, aunque una sentencia popular diga en latín macarrónico: Morlacus nunquam bonus, / et si bonus nunquam perfectus, et si perfectus semper morlacus.


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