Nicanor Merchán L.
El gobierno de Rafael Correa, a través de su canciller Fander Falconí, llevó a la ONU una novedosa idea, la que propone que el Ecuador renunciaba al petróleo enterrado en la reserva Yasuní a cambio de una compensación internacional que corresponden solamente a ocho días de consumo mundial, la no explotación petrolera evitará la contaminación y en el marco sobre la cumbre del cambio climático ha desarrollarse en Copenhague, es un ejemplo de lucha contra las emisiones de carbono. Fander Falconí dijo “en ese contexto donde los países industrializados son los que ganan mayores cúmulos de emisiones, surge una iniciativa de un país del sur que no tiene niveles altos de corresponsabilidad en los efectos ambientales con consumos energéticos aún bajos en la escala global”, el canciller recordó que el proyecto ecuatoriano en el parque Yasuní sobre los campos Ishpingo-Tambococha-Tiputini -ITT-, aspira no explotar un yacimiento petrolero en la amazonía a cambio de una compensación económica internacional por su “corresponsabilidad”, esta propuesta ha recibido respaldos de otros gobiernos en Europa.
El parque nacional Yasuní fue declarado reserva de la biósfera por la UNESCO, comprende una extensión de 982 mil hectáreas y se extiende desde la cuenca de los ríos Yasuní al Tiputini y sus bosques albergan el mayor número de especies de árboles por hectáreas del mundo, igual la diversidad de especies de fauna en esta zona es muy rica. Sin embargo alrededor del 60 por ciento del parque nacional Yasuní ha sido entregado en concesión a empresas petroleras transnacionales con bloques de 200 mil hectáreas, por la construcción del oleoducto de crudos pesados OCP, exige ampliar la frontera petrolera a nuevas áreas y explotar el bosque. En el interior del parque Yasuní vive la nacionalidad indígena Huaorani y otros grupos como los Tagaeri y los Taromenani, la actividad petrolera y la pretensión de la ampliación de sus fronteras han provocado un impacto en este pueblo ancestral provocando conflictos sociales.
Los Huaoranis antiguamente se los conocía como Aushiris, después de la conquista española en el siglo XIV y hasta hace poco vivían apartados del contacto con los blancos y mestizos, su dominación comenzó con el establecimiento de misioneros evangélicos en la zona. Los Huaoranis están ubicados en las riberas de los ríos Curaray, Nushiño, Mandorollacu, Tiguino, Shiripuno, Tiputini y Cononaco en el norte de la amazonía ecuatoriana, entre las comunidades Huaoranis se pueden citar a las de Toñanpare, Tzaipino, Tihueno, Quihuaro, Quenahueno, Daimutaro entre otras en el Pastaza y las comunidades de Dayuno, Tiputini, Yasuní, Tibacuno y Cononaco en la cuenca del Napo y Orellana. Según la ONHAE, actualmente los Huaoranis suman alrededor de tres mil habitantes en las provincias de Pastaza, Napo y Orellana distribuidas en 22 comunidades, son hábiles cazadores y guerreros que ocupan un territorio interfluvial y por su economía, organización social y mundo espiritual son modelos de adaptación al medio ambiente selvático. La propuesta del gobierno debe ser considerada sobre todo por los países más ricos del mundo que son los que más petróleo consumen para salvar a la reserva de Yasuní con sus pueblos ancestrales.