CIUDAD JUÁREZ, México, (AFP).- Una fiesta de estudiantes que cursaban el bachillerato se convirtió ayer en tragedia, cuando un comando armado mató a 13 personas y 17 heridos, en Ciudad Juárez, frontera norte de México con Estados Unidos, lugar donde los jóvenes son blanco de cárteles de la droga.
Un comando armado de unos 18 hombres llegó a una casa en una unidad habitacional de trabajadores, en la que se celebraba la fiesta, y abrió fuego contra los estudiantes, convirtiéndose en el tercer homicidio múltiple de jóvenes en los últimos cuatro meses.
De acuerdo con los primeros testimonios de vecinos y familiares, los sicarios llegaron en siete vehículos, bloquearon la calle frente a la vivienda y dispararon contra los jóvenes que se encontraban afuera, para después perseguir a los que trataban de huir.