Ideario de las
luchas de
independencia
reflejado en la
numismática,
a disposición
del público
Una muestra de las monedas usadas en el país durante los siglos XIX y XX, con énfasis en aquellas que datan de la época de la independencia, podrá admirarse en el Museo del Banco Central, desde mañana, a las 19h30, cuando se inaugure la exposición numismática, llamada “Símbolos de la Libertad en las monedas ecuatorianas”.
Todo esto es a propósito de los eventos de celebración del Año del Bicentenario, que aun continúan, en recuerdo de los 200 años del Movimiento Independista de Quito. Durante la exposición se podrá apreciar una de las primeras monedas ecuatorianas, de oro, que data de 1838, con símbolos de la lucha libertaria.
Carlos Iza, curador de la muestra, enviado junto a Roberto Cárdenas, museógrafo del Banco Central de Quito, para mostrar la misma, cuenta que con ella se busca socializar los conceptos libertarios que contenían las monedas del Ecuador, por su valor simbólico e histórico.
La mencionada moneda, por ejemplo, representa a los cerros Ungüí y Panecillo, donde se combatió el 24 de Mayo de 1822; en el Ungüí se ve un cóndor, y tras la montaña, el volcán Pichincha en erupción. Al frente está el Panecillo, con su cuartel, desde donde se disparaba a las tropas del general Sucre. Un sol equinoccial cubre los cerros; tiene 7 estrellas, símbolo de las provincias que entonces tenía el país: Quito, León (Cotopaxi), Imbabura, Guayaquil, Manabí, Azuay y Loja; más, las letras S.T, siglas del grabador de monedas Santiago Tello.
Las monedas que a continuación se acuñaron tienen diseños neoclásicos, con fuerte influjo revolucionario y sirvieron como medio de propaganda para difundir esas ideas, explica Iza. Las monedas a exhibir datan desde 1833, más algunos billetes.
Según el museógrafo Cárdenas, la muestra estará expuesta por unos tres meses y se prevé presentarla a continuación en Guayaquil. El montaje se hizo en dos estanterías especiales, que cuentan con las necesarias seguridades. (AVB)
Moneda Moby Dick

La moneda de 1838, llegó a ser muy conocida. El novelista Herman Melville, la cita en su novela Moby Dick. En su relato, el capitán Ahab la ofrece como premio al marinero que primero divise a “La Ballena Blanca”. Los datos históricos dan cuenta que el novelista fue, en efecto ballenero, y que en sus viajes llegó a los mares del Ecuador (habitual ruta de ballenas) e incluso conoció en Paita, a Manuela Sáenz. Este es un extracto de la célebre novela, en el capítulo 99, “El doblón”. :
“Ahora, este doblón era del más puro oro virgen, arrancado en algún sitio del corazón de montes ubérrimos…, aún conservaba su fulgor de Quito. (…), esas nobles monedas de oro de Sudamérica son como medallas del sol y muestras del trópico. En ellas se acuñan, en lujuriante profusión, palmeras, alpacas, volcanes, discos del sol, estrellas, eclípticas, cuernos de la abundancia y ricas banderas ondeantes; el precioso oro parece casi obtener más valor y realzar gloria al pasar por esas fantasiosas Casas de Moneda tan hispánicamente poéticas. El doblón del Pequod era un ejemplo riquísimo de esas cosas. En su canto redondo llevaba las letras: REPÚBLICA DEL ECUADOR: QUITO. De modo que esa brillante moneda procedía de un país situado en el centro del mundo, bajo el gran ecuador, y con su nombre; y se había acuñado a media altura de los Andes, en el inalterado clima que no conoce otoño. Rodeada por esas letras, se veía la imagen de tres cimas andinas; de una salía una llama; una torre, de otra; de la tercera un gallo cantando…; había un segmento del zodíaco en compartimientos con todos los signos marcados con su cabalística habitual, y el sol, como clave del arco, entrando en el punto equinoccial en Libra…”