Publicidad Page Flip

Justo homenaje

4 febrero, 2010

La vida humana necesariamente se da mediante relaciones con los que integran la colectividad y la colectividad misma, ya que somos animales sociales. Dotados de razón y libertad, buena parte de nuestros actos implican responsabilidad y, además, puesto que funcionamos dentro de sistemas de valores morales, pueden ser calificados de buenos o malos. El adecuado funcionamiento del orden social sería ideal si todas las personas cumplieran las normas y principios, sin que se den perjuicios contra terceros pero, dada nuestra condición, se dan quebrantamientos a estas normas y principios que merecen, si es que hay la ley pertinente, sanción o, en muchos casos rechazo y desaprobación de la sociedad.

Los defectos o virtudes que el comportamiento humano implica, son reconocidos por la comunidad en la que nuestras vidas se desarrollan. Es posible que una existencia se desarrolle simplemente cumpliendo con el orden establecido, pero lo usual es que haya grupos de ciudadanos que actúen superando los requerimientos del medio y realizando obras que van más allá de lo que las normas establecen; en este caso el reconocimiento social es la recompensa, que es ante todo de tipo moral pues, así como hay que desaprobar las irregularidades negativas, hay también que reconocer lo que tiene elevados caracteres positivos y pueden servir de ejemplo a generaciones posteriores que buscan modelos de conducta.

Esta noche la ciudadanía de Cuenca realiza un homenaje al Dr. Edgar Rodas Andrade. La medicina es una de las profesiones más vinculadas al ser humano en cuanto hace frente a su situación de sufrimiento y dolor. Dedicó muchos años de su vida a la docencia, siendo además el gestor de la Facultad de Medicina de la Universidad del Azuay. Sus dotes profesionales son excelentes pero, su afán humano e innovador le llevó a realizar cambios trascendentales para llegar a los marginados, mediante el carro quirófano que traslada las intervenciones quirúrgicas al campo, superando su restricción a los quirófanos de hospitales. Su éxito ha sido rotundo y el Colegio de Cirujano de Estados Unidos le otorgó una muy importante condecoración por su tarea humanitaria. Hoy Cuenca lleva a cabo un reconocimiento por su labor.