(AFP) – Ecuador negocia la terminación por mutuo acuerdo de dos contratos con la argentina CGC y la estadounidense Burlington, que no han podido explotar crudo desde 1996 por la oposición de indígenas de la Amazonía, informó una fuente oficial.
El jefe de la Unidad de Administración de Contratos de la estatal Petroecuador, Jorge Regalado, dijo que un equipo negociador de la empresa y del ministerio de Recursos Naturales mantiene reuniones desde noviembre con responsables de la Compañía General de Combustibles (CGC).
Las partes analizan “la propuesta” que la compañía argentina presentó al Estado ecuatoriano. “Llegamos a firmar un acta de entendimiento acordando la terminación del contrato por mutuo acuerdo”, señaló Regalado, citado este viernes por la prensa local.
“Esto está en proceso y tenemos que cumplir el análisis de temas ambientales para poder llegar al fin del contrato” de explotación del campo 23 en la provincia oriental de Pastaza, agregó.
En el caso de Burlington, explicó el funcionario, Petroecuador recibió en diciembre “una carta de esa empresa solicitando negociar la terminación del contrato por mutuo acuerdo”, y la estatal “ha dispuesto la conformación de un grupo para que se siente a negociar”.
La firma estadounidense es concesionaria del bloque 24, localizado entre las provincias amazónicas de Pastaza y Morona Santiago.
CGC había presentado en marzo de 2009 un reclamo ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi), el cual estableció un período de seis meses para “consultas amistosas” con Ecuador con miras a resolver el diferendo y evitar un arbitraje.
En 1996 Petroecuador adjudicó el bloque 23 a CGC, que invirtió 30 millones de dólares en los estudios sísmicos, los cuales avanzaron hasta un 30%, pero debió abandonar el área en enero de 2003 debido a la falta de condiciones de seguridad por la oposición de la etnia Sarayaku.
Se estima que en ese bloque hay unos 100 millones de barriles de crudo en reservas y CGC proyectaba extraer hasta unos 40.000 barriles por día tras invertir unos 200 millones de dólares en planes de desarrollo.