Andrés Martínez Moscoso
De acuerdo a las estadísticas que ofrece la Oficina de Naciones Unidas Contra las Drogas y el Delito, la marihuana es la droga de mayor consumo en el mundo, con un consumo promedio de 160 millones de individuos, presentándose en el caso ecuatoriano una prevalencia de consumo de cannabis por parte de los varones.
Mientras tanto en California, Estados Unidos, 700.000 firmas apoyan un proyecto que busca la legalización para fines recreativos de esta droga en las próximas elecciones de noviembre. Los defensores de esta iniciativa legislativa afirman que la marihuana es menos dañina que el tabaco o el alcohol, e incluso justifican la medida como una fuente alternativa de ingresos, pues si se impusiese un impuesto de cincuenta dólares por cada onza, el Estado recaudaría cerca de mil millones de dólares anuales.
Si bien es cierto, en algunos estados, el consumo de marihuana con fines médicos es legal, en otros países como Brasil, hace poco el gobierno autorizó el consumo de alucinógenos en rituales religiosos, por lo que la ayahuasca, puede ser consumida libremente, más no se autoriza su comercialización, y además se prohíbe al consumidor abandonar el sitio donde se celebró el rito religioso hasta los efectos producidos por la droga hayan cesado.
En el transcurso de la historia, la prohibición del consumo de drogas no siempre ha demostrado efectos positivos, tal fue el caso en el siglo anterior la aparición de Al Capone, Bonnie y Clyde, entre otros, que hicieron suyo el mercado negro, tras la prohibición del consumo de alcohol en los Estados Unidos en 1920.
Pese a que las encuestas demuestran que un 56% de la población aceptaría la iniciativa de legalización de la marihuana, existe un grupo importante de líderes pro familia, religiosos, policías y grupos de médicos, que se oponen a la medida, ya que argumentan que la droga perjudicaría a la juventud y que narcotraficantes ahora perseguidos por la justicia, serían empresarios legales.
En nuestro país las cifras siguen la tendencia internacional y demuestran que la marihuana es la droga que más se consume, incluso luego de la aprobación de la Constitución de la República en el 2008, surgieron movimientos que sugerían su despenalización para consumo propio, propuesta que generó gran debate y expectativa.
En el caso español, el consumo de cannabis está despenalizado, así como la drogadicción es tratada como un problema de salud pública por la Administración, y no con esto se ha permitido su comercialización, ya que su legislación establece las penas más fuertes a nivel europeo con respecto al tráfico de drogas.
Es fundamental que la ciudadanía debata este y otros asuntos de interés nacional que a lo mejor permitirían disminuir los ingresos para organizaciones criminales, pero todo desde un punto de vista crítico y científico, dejando nuestras posiciones de lado, desde una perspectiva en beneficio de la colectividad y la salud pública, en el marco de un Estado constitucional de derechos y justicia.
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