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Mujeres trazan su camino

7 marzo, 2010

Mañana (8 de marzo) se celebra el Día Internacional de la Mujer. Tendrá un toque especial porque fue hace 100 años que el Congreso Internacional de Mujeres Socialistas, realizado en Copenhague (Dinamarca), hizo la declaratoria correspondiente.

El Mercurio, con el fin de resaltar el esfuerzo que en varias facetas cumplen las mujeres, relata la trayectoria que en el camino va trazando María José Galarza, nacida en el cantón Chordeleg, como diseñadora de trajes típicos, joyas y coronas, que han lucido varias reinas.

Ser no vidente, debido a una mala práctica médica, no es un problema para Eulalia Idrovo, quien trabaja como asistente en la División Administrativa de la Dirección de Educación del Azuay. Es profesora de secundaria en Historia y Geográfica, además de especialista en inglés braille grado dos.

Las hermanas Luisa y Nancy Chamba, no se dieron por vencidas por su situación económica, y se pusieron como reto terminar la secundaria en un plantel nocturno. Lo están logrando y con premio: son las abanderas del Colegio San Francisco. Por la mañana trabajan.

Fanny Cordero, tras obtener la licencia de chofer profesional, ingresó como instructora en la Escuela de Conducción del Sindicato de Choferes del Azuay. Pone al servicio de si alumnos toda su experiencia y mansedumbre, y no ha estado libre de peligros.

Las  coronas de María José Galarza

“Que luchen por sus ideales, las capacidades existen, sólo hay que encontrarlas y explotarlas”, es su mensaje a la Mujer.

No se trata de una reina, tampoco de una joyera, es sólo María José Galarza, la exitosa joven nacida en Chordeleg que tiene en su trayectoria como diseñadora, una especie de especialización en idear modelos de coronas para los certámenes de belleza de la región y el país.

Son cinco años de trabajo diseñando trajes típicos y joyas, entre ellas pulseras, collares, anillos, aretes, aunque su mayor dedicación ha sido por la segunda línea, y dentro de ésta, las coronas para concursos de belleza.

Estudiante

María José, de 22 años, estudia diseño de objetos en la Universidad del Azuay. Es hija de joyero. Considera que su arte es una herencia genética de su abuelo Ángel Galarza, uno de los más reconocidos artífices de la filigrana.

Su especialización la considera una anécdota, despertó su interés por diseñar coronas ante un desafío.

“Siempre me llamó la atención las diademas, pero un buen día me pidieron una corona y lo tomé como un reto, desde entonces sentí la inclinación por trabajar en esta línea ya que son objetos muy importantes para los eventos de belleza”, dice la joven.

Cuando recibe un pedido y asume el compromiso, lo primero que hace es recopilar información sobre las características del pueblo al que representará quien luzca la corona, además de datos históricos, la cultura y sus tradiciones.

En base a los datos informativos, empieza el trabajo de diseño, luego se apoya en artesanos destacados de la localidad para la elaboración misma de la corona.

En sus años de trabajo ha diseñado coronas para los reinas de Guachapala, Paute, La Troncal, entre otros. La última que considera especial e importante en su carrera, la corona para Miss Cultura y Tradición, a la que se hizo acreedora la simpática lojana Andrea Ivonne Suárez Melgar, aspirante a Miss Ecuador.

Proyectos en marcha

La meta de María José Galarza es continuar en esta línea y salir fuera de la provincia. Por el momento está diseñando coronas para las nuevas soberanas de Sígsig y Gualaceo, que se elegirán próximamente.

Trabaja en plata de 9.25, y las técnicas que utiliza son la filigrana y plata lisa, en una mezcla con la piedra. Su sueño es escalar cada vez más para exponer al país y al mundo la habilidad y profesionalismo de los artesanos de Chordeleg

Apoyo de sus padres

María José tiene su local “María Pepita”  frente al parque central de Chordeleg, en la calle Juan Bautista Cobos. Sus guías, compañeros y amigos en la carrera elegida han sido sus padres Manuel Galarza y Lilia Galarza.

“Ellos están siempre conmigo, dándome consejos, acompañándome en los compromisos, porque mi trabajo empezó a los 13 años”, asegura.

Asesora de imagen

A más del diseño de joyas, su tiempo lo dedica a la asesoría de imagen de participante de eventos de belleza, en lo que respecta a pasarela, maquillaje y oratoria.

Asimismo, ha diseñado trajes típicos para varios concursos de su natal cantón, y de los que limitan con él, al igual que para el certamen de elección de la Reina de los barrios de Cuenca. En esta línea su tendencia es por los trajes modernos, sin perder lo tradicional, además del contraste de colores fuertes y la pintura a mano.

En su mensaje a las mujeres, señala que luchen por sus ideales, que sean fuertes para reaccionar y que encuentren y exploten las capacidades que han existido siempre. “Yo no quiero ser una más, quiero ser la mejor, y por eso me esfuerzo todos los días”, agrega. (AZD)

Una mujer tras el volante

El viejo dicho popular “mujer al volante peligro constante” quedó en el pasado tras la inclusión de Fanny Cordero como instructora de manejo en la Escuela de Conducción del Sindicato de Choferes Profesionales del Azua.

Los fines de semana, muy temprano en la mañana, luego de despertarse y agradecer  Dios por permanecer un día más con vida, se maquilla y  se prepara con mucho entusiasmo  para cuidar la vida de sus alumnos.

Con buen humor y una sonrisa llega a su trabajo: enseñar a conducir, un oficio en que era catalogado como trabajo para hombres.

Por las mañanas trabaja en una de las oficinas del referido Sindicato como secretaria, labor que, como recuerda, antes se decía que era una labor digna para una señorita.

Al llegar la tarde se traslada al Sindicato de Choferes, institución que en su mayoría está dirigida por hombres, para ejercer su profesión.

Minutos antes de salir a las carreteras de la ciudad, dialoga con sus compañeros instructores, que la ven sin ninguna diferencia de género, y juntos planifican las clases del día siguiente.

Con sus alumnos se sienta en el lugar del pasajero para que uno de ellos encienda el auto y comenzar la enseñanza.

Con su mirada fija, dice que su trabajo es una experiencia diferente al recordar que aún se vive un mundo machista, y sonríe al valorar que exista una mujer instructora.

En sus recuerdos expresa que cuando empezó a tomar clases para adquirir la licencia profesional, era la única mujer entre cuarenta compañeros de aula, y que cuando se sentó por primea vez frente a un volante de una camioneta Ford 350 no sabía qué hacer.

En sus dos años de labor, dice que solo una vez en su vida estuvo en peligro de morir, ya que en un día normal de trabajo una volqueta salió de imprevisto lo que ocasionó que uno de sus alumnos se estrellará contra el automotor.

Para Fanny, su mayor satisfacción es ver que sus alumnos salgan de la institución con todos los conocimientos de conducción, y después ver cómo se desenvuelvan junto a sus familias que dependen de ellos a la hora de conducir.

Al concluir el diálogo, suspira y dice que el trabajo que desarrollan los siete instructores es muy riesgoso, ya que salen a las calles a enseñar a quienes no saben, lo que podría poner en riesgo la vida de los ciudadanos y de los alumnos.

“Cada día que salimos tenemos que estar muy atento; sin embargo el riesgo que se toma vale la pena al ver reflejados los resultados de nuestros alumnos cuando apenas llegan y ya prenden el auto. Soy amiga de los alumnos; como profesora soy exigente en la aplicación de las leyes de tránsito. Nosotros mantenemos el respeto y estoy siempre junto a ellos para lo que les pueda ayudar. Las mujeres nos abrimos campos cada vez más, ya no solo somos amas de casa sino somos trabajadoras valientes y dedicadas” concluye. (SEV)

“Ser las mejores es hacer lo que nos gusta”

Las hermanas Luisa y Nancy Chamba, este año fueron designadas  abanderadas del Colegio nocturno San Francisco. Su día transcurre entre el trabajo, hogar y el estudio.

Terminaron la primaria, pero por situaciones fuera de su alcance se vieron obligadas a dejar las aulas. Seis años después retornaron a la secundaria, y hoy son las abanderadas del Colegio nocturno San Francisco.

Luisa Chamba Parra, en su record académico tiene 19.67 puntos de aprovechamiento y 19.8 de conducta.

Su hermana Nancy tiene 19.57 en aprovechamiento y 19.8 en conducta.

Sus objetivos nunca fueron llegar a ser las abanderadas de los Pabellones del Ecuador y de Cuenca el mismo año; sin embargo reconocen que es un orgullo, producto de hacer lo que les gusta: “ser las mejores”.

Sin importar el cansancio producido por las obligaciones diarias en la casa y en el trabajo, resolvieron volver a los libros por cuenta propia. Su reflexión para esta decisión fue que para ser alguien en la vida y poderse defender es obligatorio una profesión.

Su rutina diaria se inicia a las 07h00 cuando salen de su casa ubicada en El Carmen de Sinincay. Cada una se dirige a su trabajo y vuelven a encontrarse a las 18h25 para ingresar al colegio. A las 22h00 se retiran a su domicilio, siempre juntas, pero no a descansar, sino a seguir con sus tareas.

Los fines de semana generalmente lo comparten en casa, y el tiempo transcurre entre las labores del hogar pero además preparando las tareas para la semana.

Nancy reconoce que llevar un estilo de vida, en el que hay poco espacio para recrearse, a veces es estresante, pero no le importa; pues está convencida que el estudio es lo más importante en la vida porque cuando sean mayores será su único sustento.

Responsabilidad

Sus maestros las definen como chicas serias, puntuales y responsables, aspectos difíciles de encontrar en la actualidad en un colegio fiscal nocturno.

Edgar Pinos fue su maestro de Ciencias Sociales;   reconoce que en la actualidad los valores en los jóvenes se han desviado, pero este no es el caso.

Otra cualidad que destaca Robert Rockwood, profesor de matemáticas de Luisa y Nancy, es su puntualidad.  “Siempre están a la hora y con las tareas listas”.

Celebración

Para ellas, el Día de la Mujer es otro más en el calendario. Están conscientes que en esa fecha todos son amables y se acuerdan de ellas; pero al día siguiente todo vuelve a la normalidad. Por eso consideran que debería celebrarse los siete días de la semana durante todo el año.

Visión

La aspiración más cercana de las jóvenes es graduarse para luego obtener su título profesional. Nancy quiere ser odontóloga o abogada, mientras que Luisa aspira ser una ingeniera comercial. Saben que la tarea no será fácil, pero están dispuestas a dejarlo todo y apostar por su futuro, para ayudar a sus padres y familia.

En el aspecto familiar aún no está en sus planes inmediatos casarse y formar un hogar. Primero quieren estabilidad educativa antes de dar ese importante paso.

La vida está llena de alegrías, llantos, caídas y levantadas, pero hay que seguir adelante, no hay que cansarse, hay que luchar siempre, hasta el final. Este es su ideal de vida. (JGJ)

“La mejor mujer no es la más guapa”

Eulalia Idrovo llegó temprano el viernes anterior a su oficina para buscar en la Internet la historia de una mujer célebre para incluirla como parte de un mensaje que iba a compartirlo por el Día Internacional de la Mujer. Después de varios minutos terminó desilusionada, pues a pesar de las ventajas de esta herramienta tecnológica, halló muy poco de lo que esperaba encontrar.

Ella es no vidente y trabaja como asistente en la División Administrativa de la Dirección Provincial de Educación del Azuay.

Es profesora de nivel medio en Historia y Geografía; además es especialista en inglés braille grado dos.

Fue nombrada Coordinadora Nacional de Mujeres Ciegas, organización que acoge a mujeres de 18 provincias del país.

Es alegre, dinámica y perseverante. Entre risas dice que “como buena beata” se levanta con una oración. Además planifica todas las actividades del día y cumple esa planificación al pie de la letra.

Ha adquirido destreza en la computadora y se apoya con un programa especial que transforma el texto en lectura. Perdió su vista total a causa de una negligencia médica.

Eulalia cuenta que la mayor parte de lo que encontró en la Internet se resume en una exaltación a mujeres que se han hecho conocidas por su belleza física o simplemente porque son o fueron parte de un escándalo. Pretendía hallar al menos una referencia de mujeres célebres como Hipatia de Alejandría, a la que admira por su inteligencia y dedicación; o de otras que han dejado un legado, pero sus nombres no pasan más allá de los textos históricos.

Entonces, llegó a una conclusión simple, que no le pareció extraña: la mujer ha sido mercantilizada a tal punto que la han colocado en el conjunto de opciones que tiene la publicidad y que a la vista resulta ser efectiva.

Lo que presentaba la Internet le sirvió para reflexionar, y por ello su mensaje se referirá a la irenunciabilidad de los derechos como mujer, porque “la mejor mujer no es la más guapa, ni la que más escándalos causó en el año…”.

Para Eulalia, la mujer es la persona que aporta al desarrollo del país en forma silenciosa. Son aquellas que luchan por sacar adelante a sus familias a pesar de las adversidades, defienden sus derechos y batallan para evitar los discrímenes. (CSM)