Desde muy temprano en la mañana, se podía observar la carpa blanca que como todos los domingos se coloca junto a la glorieta del parque Calderón para servir de camerino improvisado para los artistas locales, que se presentan en el programa denominado “Domingos en Familia”.
Faltando pocos minutos para que el reloj marque las 11h00, una a una las personas ocupaban un lugar preferencial para esperar al grupo que formará parte del espectáculo de la mañana.
Luego de la misa dominical en la catedral de la Inmaculada la familia cuencana fue testigo de la expresión artística de los integrantes del grupo de danza andina Ñaupa Rimaycuna quienes evocaron rituales propios de la región sierra del Ecuador , Bajo la dirección de Rafael Velecela, y con un año y medio de trayectoria en los diferentes escenarios de la ciudad, Ñaupa Rimaycuna, esta vez presentó cuatro coreografías en el parque calderón como parte del programa “domingo en familia”.
Quienes integran el grupo son un total de 22 jóvenes entre hombres y mujeres quienes deleitaron al público presente con la interpretación de la caza del venado, danza en la cual simularon que hombres de campo lanzaban cuerdas al animal para llevarlo de comida a sus hogares, poco tiempo después de largas horas de caza llegan sus mujeres y les brindan comida y bebida para después lavarles la ropa y que ellos continúen con la labor en el campo.
Luego de imitar este ritual los danzantes concluyen el baile con ritmo, fuerza y belleza al bailar una canción tradicional del norte del país.
Teatro
El grupo de teatro Hijos del Sur, también formaron parte del espectáculo dominical, a pesar de que el clima estuvo en su contra al caer un poco de lluvia previo a su presentación supieron llamar la atención de los asistentes, al salir al escenario con sus llamativos disfraces del la obra teatral.
En esta ocasión los cuatro integrantes del grupo presentaron la historia de una pastora quien se casa con un oso, con quien poco tiempo después fruto de su amor tienen un hijo mitad humano mitad animal, a quien su madre lo cría con amor y disciplina para que no se convierta en perezoso como su padre el oso.
En el transcurso de la narración cuenta que el oso coloca una piedra afuera de la cueva para que su mujer no pudiera escapar, al pasar los años olvida cuidar a la pastora lo que obliga a que ella lo deje de querer, ya cuando el hijo crece logra quitar la piedra que cubría la cueva y escapa junto a su madre. Los meses pasaron y el oso cada día más triste se moría en su soledad, un día cuando el oso estaba por morir la pastora junto a su hijo decide regresar para quedarse por el resto de sus días junto a su amado.
Al final la historia cuenta que en el lugar donde murió la pastora y el oso creció un gran árbol en el cual las parejas de la actualidad van a ese sitio para compartir un momento de gran amor. (SEV)