
Ana María Vallejo, gerente de Seguros Constitución opina que la ciudadanía aún no mira los seguros como una inversión.
La protección de bienes inmuebles es percibido por la ciudadanía como un gasto más que una necesidad.
Además de construir casas y edificios antisísmicos los habitantes de Chile, muchos de ellos, han asegurado sus domicilios con empresas privadas. Esta iniciativa permitirá que quienes perdieron sus viviendas en el terremoto del 27 de febrero pasado, reciban la indemnización correspondiente.
Sin embargo esta cultura de asegurar los bienes, entre ellos las casas o apartamentos, aún no tiene acogida en nuestro medio. Ana María Vallejo, gerente de la sucursal de Seguros Constitución, relató que la gente cumple con este trámite por obligación más que por un deseo de resguardar sus bienes ante un incendio, inundación o terremoto.
De una cartera aproximada de 5.000 clientes esta compañía reporta apenas 50 que tienen asegurados sus domicilios contra cualquier siniestro, pero, de esta cifra, 30 son por compromiso con algún banco y apenas 20 por voluntad propia.
Sandra Gómez, trabajadora de Hispana de Seguros, declaró que en su compañía el aseguramiento de casas es bajo. El principal argumento de las personas que ahí llegan sería el gasto que esto representa, además porque no sentirían la necesidad de hacerlo.
Algunos han preferido asegurar edificios y locales comerciales, pero casas no.
Un dato adicional que presentó la funcionaria de Seguros Constitución, es que la gente aún analiza los seguros como un gasto más no como una inversión.
En el caso de la cobertura el monto a pagar dependerá de la empresa contratada, hay algunas en las que el deducible es del 10 % pero otras el 2 %, a esto hay que añadir los términos en los que la póliza se pactó.
Esto a criterio de Felipe Paredes, gerente de la Inmobiliaria Mandato Paredes, es una situación que debe considerarse muy detalladamente por los potenciales clientes, pues en ciertas ocasiones las empresas ofrecen un producto, pero a la hora de indemnizar aparecen cláusulas que no fueron aclaradas a tiempo.
Paredes también menciona que la mayoría de gente no asegura sus domicilios porque aún no vive una situación de peligro como un terremoto o incendio, desde su punto de vista la falta de dinero no es un limitante.
Quienes se han puesto “nerviosos”, afirma este comerciante, son los bancos y entidades de crédito porque con los últimos terremotos de Haití y Chile presionan a los clientes para que previo a un crédito firmen el seguro. Antes se podía dilatar este trámite, pero ahora es primordial.
“Todo esto también es parte de un efecto mediático, luego de tres meses cuando todo se haya calmado, nadie se acordará de los seguros”, afirma.
Hace tres meses Christian Villota luego de ser impactado por una camioneta estrelló su automóvil contra una pared, él salió ileso, pero el auto “se acabó”.
La compostura del vehículo le costaba cerca de 3.000 dólares, pero gracias a que lo tenía asegurado, pudo arreglarlo sin problemas.
El cobro del seguro, según dice, no le fue muy complicado, pero sí le tomo tiempo hasta que el agente de la compañía verifique que se trató de un accidente de tránsito. Todo esfuerzo vale la pena comenta el ciudadano, quien optó por esta decisión que le resulto favorable. “Yo no tuve la culpa en el accidente pero el pagar una cifra anual no importa cuando la compañía cumple”, manifiesta. (JGJ)
Entrecomillas
Luis Espinoza, chofer
“Asegurar una propiedad es una decisión que se debe analizar con la familia, el dinero es una limitante, todo dependerá de cuanto nos cobren”
“Por cuidar mi equipo de trabajo estoy decidido a asegurar mi oficina y domicilio, es una buena decisión ante cualquier eventualidad”
“No conocía que se puede asegurar una casa, antes de tomar cualquier determinación tendría que hablar con mi familia, pero no creo que accederían por la falta de dinero”. (JGJ)