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La Polémica, en el orden del día

10 marzo, 2010

Hugo Darquea López

En la vida cotidiana se encuentra que por lo general no solamente se conversa sobre los más diferentes temas, sino que se discute y de manera apasionada; así ocurre entre personas que poco se conocen o amigos de siempre, entre los vecinos de una comuna o los miembros de un cabildo; nada de paniaguado comportamiento, cuanto más bien, de clara y franca discusión sobre los hechos u opiniones que se contraponen, para luego precisamente, lograr los acuerdos sobre temas importantes o sencillamente sobre las situaciones que a diario se presentan.

Esta es o ha sido la manera de comunicarnos, de hacernos visibles ante los demás o de manifestarnos en nuestro ser y obrar, por eso la palabra es el don más precioso entre tantos otros de los cuales la naturaleza nos ha trasmitido sea por la vía natural de la herencia y sus rasgos comprendidos, como factores inherentes a la condición humana o, que la cultura a lo largo del tiempo y de la experiencia nos contribuye por el simple hecho de nacer y de vivir en sociedad, en comunidad de seres iguales y, en especial fraternos, no sólo por la sangre cuanto por la convivencia que se desarrolla en nuestro torno.

Pretender a niveles complejos de la estructura y de los sistemas institucionalizados, llámese vida pública, gobierno o estado, la uniformidad, el acatamiento sumiso, en fin la gama diversa del silencio, es pretender un absurdo, contra natura, porque el ser humano auténtico, en su manifestación existencial , es ante todo y por sobre todo, inteligencia crítica, razonamiento múltiple, penetración intuitiva, cuestionador vocacional, con él y en él nace y se desarrolla la dialéctica: Galileo, Hegel y Marx, desde los socráticos, así afirman ; y, pese a ciertos seguidores que se confundieron de planeta e impusieron la práctica negativa de la inquisición dogmática; pese a todo, el ingenio humano se interroga y pregunta, desde que se inicia con el primer brote de su conciencia y, hasta cuando entrega su último aliento.

Este tema seguirá discutiéndose y de hecho así será, no solamente en nuestra sociedad en cuanto se refiere a la pretendida Ley de Comunicación que en lo más discutible, según el estudio de propios y extraños, pretende masificar, “socializar” en una sola dirección, dicen los que la defienden contra toda evidencia y necesidad democráticas, al pensamiento del poder político; anotamos que en el mundo brilla la conciencia de la creación intelectual que es por naturaleza, pluralista y trascendental.
En este panorama, es imprescindible afianzar el derecho natural a la polémica, a mantener una prensa y los medios pluralistas de información y comunicación, recuerdo al periodismo polémico con Espejo, los que formaron “El Quiteño Libre”, Olmedo y Rocafuerte. Solano y Proaño. Borrero, Víctor León Vivar, Peralta,. Calle, Terán Centeno, Alejandro Carrión, la lista es inmensa y de alta calidad, es en sí la historia de la Nación; y que obviamente no termina, se mantendrá construyendo la Patria permanente.

Los legisladores y el poder político deben honrar lo que la Constitución consagra para la libertad de pensamiento y comunicación. Sobre todo, hagamos conciencia en que esta es la hora del conocimiento universal. Nada puede ser ignorado, nada puede ser acallado, es suficiente un ser humano aquí y en el mundo, que exista, piense y sienta con dignidad, nada más que amando su destino: Construirse en libertad y para la libertad. hdarlop@etapaonline.net.ec