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Reingenieria

11 marzo, 2010

Mario Jaramillo Paredes

Si usted tiene un problema serio con su mujer o su marido –según el caso y su opción sexual- anuncie que va a hacer una reingeniería y las cosas se solucionarán como por arte de magia. Si se peleó con sus suegros, con sus compañeros de trabajo o con la jorga, no se preocupe. Si farreó el fin de semana y no le reciben en la casa, hay una receta infalible. Anuncie una reingeniería de sus relaciones y de su comportamiento y sus males acabarán.
Es el reino de la moda. De la moda de las palabras para quienes creen que con palabras nuevas se cambia el mundo. No hay solamente modas para la ropa o para los adornos. Hay también la moda de las palabras. Por ejemplo: reingeniería. No importa que en la práctica no piense hacer ni vaya a hacer nada. Poco interesa que esté o no decidido a cambiar las cosas dentro de su institución, empresa o negocio. Basta-para quienes creen en la moda de las palabras- anunciar una reingeniería para caer en la ilusión de que las cosas van a cambiar.
Así como hay quienes para ganar una elección hablan de hacer una revolución, aun cuando luego de ganarlas lo único que cambia es el nombre de quienes mandan y de su corte de servidores, así también hay quienes creen arreglar todos los problemas con la palabra reingeniería, así igualmente nada cambie.
En las universidades era un conocido recurso hasta la década pasada hablar de reforma para ganar las elecciones de autoridades o de la dirigencia estudiantil. No importaba mucho que se iba a reformar, lo importante era anunciar una reforma.
En el Ministerio de Educación son contados los ministros que al momento de iniciar su gestión no anunciaron una reforma “integral del sistema”. Y casi todos terminaban sus funciones-a veces a los pocos meses de haberse posesionado, sin otra reforma que no sea la de cambiar el número de horas de alguna materia o haber modificado el nombre de otra.
Hoy casi nadie que esté a la moda y no quiera pasar de anticuado, habla de reforma. Lo elegante es hablar de reingeniería. No importa que lo único que quiera cambiar sea el color de la oficina o las alfombras, la moda manda decir que van a hacer una reingeniería.
Igual que hasta hace unos dos años en cualquier discurso o intervención si quería que le crean inteligente y al día tenía que usar la palabra holístico, venga o no al caso o decir que el problema del cual estaban hablando era global. Por ello si quiere estar in, en vez de contar que va a cortarse el pelo, diga que va a hacerse una reingeniería del pelo para que le vean con una imagen holística y así sintonizar con un mundo cada día más globalizado.