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Corcho ingrato, Corcho enemigo

12 marzo, 2010

Juan Cárdenas Espinoza

“Dime con quién andas y te diré quién eres”, reza un adagio popular. Lo grave sería que el Corcho tenga sospechosas relaciones con los pelucones. La resolución del Municipio porteño declarándolo “persona no grata” es una condecoración que la tiene muy merecida por su firme defensa del principio de equidad y solidaridad, temitas que “esa gente” ni lo sospecha, entusiasmada como está en seguir haciendo del servicio público el gran negocio de la gallada. Ahora sí que el Corcho es una personalidad nacional, inclusive con resonancia allende las fronteras, pues el Concejo en pleno de la república independiente de Pelucolandia le hizo el “honor” de reconocer públicamente que es ingrato ante sus ojos, por haberse atrevido a aplicar la Constitución y la Ley en la distribución de la renta fiscal entre todos los organismos autónomos descentralizados del País. Eso ha sabido ser una grave ofensa al sentimiento egoísta y separatista de aquellos regionalistas amargados al ver que se les desinfla la farsa de su “modelo de desarrollo”. Toma por franco y grosero, Corcho ingrato y certero.

La Junta Cívica de los perfumados, integrada básicamente por la rancia oligarquía de las Cámaras de la Producción, no se quedó con las ganas de verter todo su veneno acumulado durante estos tres últimos años de desafío a sus privilegios y a su poder económico y mediático; y en magna asamblea resolvió por unanimidad declarar al Corcho, “enemigo” del Guayaquil de esas cúpulas reaccionarias que se enronchan con las palabras “revolución y cambio” Son los beneficiarios directos del inmovilismo y la inercia explotadora y saqueadora.

El presidente de esa Junta, un psiquiatra aliado natural y candidato de la partidocracia, en una entrevista televisada nos contó el chiste de que no se debe a ningún partido político. Mentira y ¿diay? Con tan curiosa revelación de su independencia pretende congraciarse con el sector indígena de los levantamientos, para que acepten a la Junta como un sector social de base en la bronca para tumbar al gobierno. El fin justifica los medios. No importa que ayer nomás condenaron con arrogancia y prepotencia las acciones reivindicativas de los indios y reclamaron para ellos la más dura represión por que afectaban su proceso productivo. Ahora ese “gasto” es parte de la inversión empresarial, para recuperar la vieja república del chanchullo y la impunidad.

Ni pagando para que le salga semejante promoción al Corcho suertudo. Eso sí por el Malecón y el club La Unión que ni piense ir, porque le han de “dar duro”; en cambio puede darse una vueltita con confianza por el centro guacharnaco y por todo el suburbio de la Perla para que sienta que “maldición de gallinazo no cae ni en el espinazo”.