Análisis político
Marco Salamea Córdova
A propósito de haber conmemorado, el 8 de marzo, el día internacional de la mujer resulta oportuno hacer un breve análisis de la organización y lucha política de las mujeres en el Ecuador, durante los últimos años.
El Movimiento Social de Mujeres propiamente dicho, esto es, con las características de autonomía en su proceso de configuración orgánica y política, constituye un fenómeno que se desarrolla en los años 90 del siglo XX. Anteriormente, la organización de mujeres se estructuró y dinamizó, especialmente, al calor de la formación de espacios orgánicos particulares o especializados (departamentos, secretarías, comisiones) al interior sobre todo de los movimientos populares de carácter gremial (sindical, campesino, artesanal, barrial, estudiantil, etc.) y de algunos partidos políticos.
Desde aquel tiempo hasta ahora el Movimiento de mujeres, expresado en varias organizaciones de carácter nacional, regional y provincial, ha conseguido varios logros sociales y políticos. Uno de estos tiene que ver con la ampliación de los derechos ciudadanos de la mujeres (de su ciudadanía) en los ámbitos económicos, sociales y políticos; una situación que se ha dado tanto a nivel constitucional y legal, cuanto a nivel de las políticas públicas.
Sin embargo, a pesar de haber alcanzado importantes conquistas legales en materia de derechos, esto no ha garantizado per se que esos derechos sean ejercidos plenamente, sobre todo cuando los parámetros ideológico-culturales en los que se cimenta la discriminación de la mujer siguen en pie, y cuando el modelo económico que ha predominado en el país ha confabulado contra la disposición de oportunidades suficientes para ese ejercicio. En todo caso, así como ha sido la presión y la acción de de las mujeres organizadas del país los mecanismos que les ha permitido lograr múltiples derechos, serán esos mismos mecanismos los que harán posible vigilar y exigir su cumplimiento.
Un espacio donde las mujeres han conseguido importantes avances en términos de equidad ha sido el de la política, y esto no sólo porque la ley obliga a que en las elecciones pluripersonales haya la misma cantidad de candidatos y de candidatas, sino por la presencia real en espacios de poder estatal de un número cada vez mayor de mujeres. Empero, el reto es cómo éstas pueden generar en esos espacios una política de la diferencia; que demuestre que no solamente las mujeres pueden ejercer y hacer respetar sus derechos políticos sino generar una gestión diferente: comprometida con la equidad de género, pero también con la equidad social; a más de ser una gestión más democrática.