Ecuador afirma que diferendo marítimo Perú-Chile es tema de La Haya

Publicado el 2010/06/11 por AGN



QUITO (AFP) – Ecuador expresó el jueves que el diferendo limítrofe entre Perú y Chile debe ser resuelto por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, la cual había notificado a Quito para conocer su criterio al respecto.

“Ecuador considera que el diferendo entre Chile y Perú es un tema que debe ser resuelto por la Corte de Justicia con sede en La Haya”, indicó la cancillería ecuatoriana en un comunicado.

La cancillería se pronunció luego de que el presidente Rafael Correa dijera, durante una visita a Lima, que es una decisión voluntaria de Ecuador responder o no a la CIJ, y que no sería necesario hacerlo de ratificarse que no hay problema limítrofe, marítimo ni territorial entre Quito y Lima.

La CIJ notificó a Ecuador en vista de que es firmante de un acuerdo al que Chile considera como tratado de límites marítimos, en tanto Perú afirma que es sólo un texto que reglamenta la actividad pesquera en la zona fronteriza.

Correa consideró “una buena noticia” que la controversia peruano-chilena se trate en la CIJ, confió en que la resolución de ese tribunal sea acogida por las partes involucradas y negó que Ecuador haya contratado abogados para ver el tema de ese diferendo.

Perú demandó a Chile ante La Haya en enero de 2008 alegando que no existen tratados que establezcan la frontera marítima común.


  • Sebastián Mantilla Baca

    Sebastián Mantilla Baca
    [email protected]
    | miércoles 16/06/2010

    Es una verguenza para el país la manera cómo actualmente se está manejando la política exterior.

    No terminamos de salir del gran papelón internacional que hizo el canciller Ricardo Patiño en la OEA en torno a Israel y, a reglón seguido, se ha cometido otro error. Me refiero a la posición del Ecuador en torno al diferendo que tienen Perú y Chile en la Corte de la Haya sobre sus límites marítimos.

    Tras su visita a Lima, el presidente Rafael Correa, de la manera más ilusa e infantil, ha regresado triunfante trayendo bajo el brazo una carta del presidente peruano, Alan García, que no significa absolutamente nada en términos jurídicos. Se manifiesta que entre Ecuador y Perú no hay temas limítrofes pendientes. No significa nada porque en las relaciones entre Estados lo que cuenta son los tratados oficiales y no simples misivas donde se expresa la posición coyuntural del presidente.

    Al contrario, el hecho de que Ecuador no se pronuncie en el Tribunal de La Haya deja sin sustento la posición de Chile y, por ende, la posición que tiene el Ecuador con respecto al Perú sobre sus límites marítimos, con fundamento en los tratados de 1952 y 1954. En otras palabras, no pronunciarse en La Haya es desconocer la fuerza y legitimidad de los tratados de 1952 y 1954, ratificar la postura peruana, y botar a la basura la posición que Ecuador como Estado ha mantenido por años sobre sus límites marítimos.

    No me llamaría la atención que el futuro mapa entre Ecuador y Perú ratifique lo elaborado en el 2001 por el Instituto Geográfico del Perú. En este se trazan como “límites marítimos verdaderos” de acuerdo a la tesis de la “equidistancia” no solo con Chile sino también con Ecuador. Si esto es así, nuestros límites con el Perú estarían frente al Golfo de Guayaquil.

    La posición peruana, pese al importante giro que ha dado en los últimos años en términos de apertura económica e integración, enrarece y perjudica la buena relación que debería existir entre los países de la región. Su postura de la “equidistancia” es inconsistente y no hace más que promover hipótesis de conflicto que, a estas alturas, deberían estar completamente descartadas.

    Es inaceptable que se maneje un doble discurso. El presidente Alan García habla de reducir los presupuestos de armamento, sin embargo, los planes de “modernización” de las fuerzas armadas dicen lo contrario. Sus metas: lograr un equilibrio y superioridad estratégica relativa hasta el 2021.

    Esto es lo que debería preocupar al gobierno del Ecuador. Claro, esto es producto de la pobre comprensión de los escenarios estratégicos regionales y, sobre todo, de inexistencia de políticas de Estado que estén acordes con los altos intereses y valores.