
Una sistematización de la información arqueológica documental, tanto de las evidencias materiales como de los informes escritos que sustentan las investigaciones realizadas en el área, desde 1972, se adelanta en el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC).
Los materiales estaban, por años, en bodegas y desorganizados. Hoy, las evidencias óseas, cerámicas, líticas (de piedra), y de otro tipo se hallan almacenados en cajas especiales, guardados en bolsas y embalajes de preservación que asegurarán su mantenimiento.
Además, los materiales tienen etiquetas sobre la datación (fecha) y ubicación del sitio del que fueron recogidos, explica Joaquín Moscoso, director regional del INPC.
La catalogación, se suma al ordenamiento de los informes escritos por historiadores, investigadores, funcionarios y arqueólogos que intervinieron en los estudios arqueológicos.
Los fólder y cartapacios sueltos de antes ahora están dispuestos de manera asequible, con posibilidad de relacionarlos con las evidencias materiales, a los que se puede localizar fácilmente.
Utilidad
Con todo esto, los investigadores e historiadores que a futuro deseen emprender sus proyectos, bibliográficos o de campo, tienen un banco de datos preciso en el que trabajar en sus análisis. (AVB)

