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Mil millones de personas amenazadas por la desertificación en el mundo

17 agosto, 2010

FORTALEZA, Brasil (AFP) – Una de cada tres personas en el mundo, totalizando 2.100 millones, viven en tierras secas o áridas, y 1.000 millones tienen su subsistencia amenazada por la desertificación, una situación que se extiende por todos los continentes, según datos de la Convención de la ONU para el Combate a la Desertificación (UNCCD).

Las tierras secas, que abarcan desde desiertos a zonas semiáridas y subhúmedas, con lluvias escasas e irregulares, ocupan más del 40% de la superficie del planeta, acogen un tercio de las cosechas y la mitad del ganado.

La degradación de esas tierras representa un problema a gran escala con consecuencias económicas, sociales y ambientales en un centenar de países del mundo, que llevó a la ONU a lanzar este lunes la Década de Lucha contra la Desertificación, en la ciudad de Fortaleza (árido nordeste de Brasil).

La UNCCD agrupa por regiones, con sus múltiples características, las grandes zonas secas del planeta.

ÁFRICA:

La desertificación tiene su mayor impacto en África, donde dos terceras partes son desiertos o tierras secas. Datos de la UNCCD revelan que 65% de las tierras agrícolas de África y un tercio de sus praderas están degradadas por la la erosión, utilización de químicos o mal uso, lo que agrava la pobreza y dificulta la subsistencia. La desertificación de África está estrechamente vinculada a la pobreza, a la migración y a la falta de seguridad alimentaria.

AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE:

Aunque conocida por sus selvas y bosques, América Latina y el Caribe tienen una cuarta parte de tierras desérticas y áridas que totalizan cinco millones de km2, situación que se agrava con la pobreza y la presión sobre los recursos.

En la costa del Pacífico, las tierras áridas van del sur de Ecuador y Perú, hasta el norte de Chile; tierra adentro, los altiplanos de la cordillera andina cubren extensas zonas de Perú, Bolivia, Chile y Argentina.

Otra región árida va del Chaco paraguayo a la Patagonia argentina. En Brasil, el semiárido del noreste ocupa un millón de los ocho millones de km2 del país y acoge a 30 millones de personas. En México, la mayor parte es árida y semiárida.

En el Caribe, República Dominicana, Cuba, Haití y Jamaica tienen zonas áridas, y numerosas islas sufren erosión y falta de agua.

ASIA:

En Asia, 17 millones de km2 (de un total de 43) son tierras áridas, semiáridas y subhúmedas. Incluyen los desiertos progresivos de China, India, Irán, Mongolia y Pakistán, las dunas de arena de Siria, las montañas de Nepal, y los altiplanos de Laos.

En China, un 27% de las tierras están desertificadas y cada año esa superficie aumenta en 2.460 km2. En ellas habitan cerca de 400 millones de personas.

MEDITERRÁNEO NORTE:

Buena parte del Mediterráneo Norte es semiárida, padece sequías estacionales y un régimen de lluvias muy variable, con densidades de población elevadas, alta concentración industrial y agricultura intensiva. La degradación de las tierras suele estar vinculada a prácticas agrícolas o pecuarias deficientes, sequías, crecidas e incendios forestales.

EUROPA CENTRAL Y ORIENTAL:

La degradación de los suelos es elevada en gran parte de Europa central y del Este. El mal uso y la contaminación química contribuyen al agotamiento de los acuíferos. La deforestación por la contaminación y los incendios forestales son también un problema serio.

ONU lanza Década contra la Desertificación que amenaza un tercio del planeta

(AFP) – La ONU lanzó el lunes en Fortaleza (noreste de Brasil) la Década de Lucha contra la Desertificación (2010-2020), un problema que avanza a marchas forzadas y amenaza la subsistencia de más de 1.000 millones de personas, el medio ambiente y el acceso a los alimentos.

“Nuestro objetivo en esta Década es revertir la desertificación, para mitigar sus efectos en la pobreza y en la sustentabilidad del clima”, declaró el secretario ejecutivo de la Convención de la ONU Contra la Desertificación (UNCCD), Luc Gnacadja.

Las tierras secas y los desiertos son hoy el hogar de uno de cada tres habitantes en el mundo (2.100 millones de personas, el 90% en países en desarrollo) y 1.000 millones tienen su subsistencia amenazada por la desertificación.

Esas tierras suman hoy más del 40% de la superficie del planeta, sustentan un tercio de las cosechas y 50% del ganado.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió “una respuesta global” para atajar ese flagelo, en un mensaje leído en el evento.

“La gran mayoría de los 2.000 millones de personas que habitan las tierras secas del mundo viven con menos de un dólar al día y sin acceso adecuado a agua”, denunció el jefe de la ONU.

Doce millones de hectáreas de tierra apta para cultivos (más o menos el tamaño de Grecia o Nepal, que permitirían alimentar a seis millones de personas), se pierden cada año por el avance de la desertificación y la erosión de suelos. Las pérdidas por ese fenómeno se calculan en 42.000 millones de dólares de potenciales ingresos perdidos anualmente.

El fenómeno de la desertificación está altamente vinculado con el cambio climático que augura un acceso al agua cada vez menor, en un momento en que el mundo ya asiste a sequías e inundaciones cada vez más severas y prolongadas.

“Con el escenario de cambio climático, cerca de la mitad de la población mundial estará viviendo en áreas de gran estrés de agua en 2030″, según la UNCCD.

Además representa una seria amenaza a la seguridad alimentaria. Hacia el 2050 los cálculos indican que el mundo tendrá 3.000 millones de nuevas bocas que alimentar, lo que hace todavía más necesario resguardar las tierras.

Aunque el desafío es formidable, un dato es positivo: proyectos en varias partes del mundo han mostrado que es posible rehabilitar tierras, aprovechar mejor el agua y mejorar significativamente la vida de sus habitantes.

Uno de esos ejemplos presentado por la ONU es la rehabilitación del área montañosa de Loja (al sur de Ecuador y 80% afectada por la desertificación), con un ingenioso proyecto de plantación de cercas vivas de nopal (cactus), que contrarrestan la erosión, protegen los cultivos y ayudan a producir cochinillas, usadas para fabricar tintes.

En Kenia, un proyecto de aprovechamiento del agua de lluvia y técnicas agrícolas para enfrentar la endémica sequía, permite hoy a Lotira Nyadit alimentar a su numerosa familia: “Estoy cultivando mi propio sorgo y ya no tengo que mendigar por comida”, afirma en una declaración divulgada por la UNCCD.

La Década de Lucha Contra la Desertificación fue lanzada durante la Segunda Conferencia Internacional sobre Clima, Sostenibilidad y Desarrollo en Regiones Semiáridas (ICID 2010), que se inauguró este lunes en Fortaleza y que es preparatoria de la conferencia mundial Rio+20, la Conferencia de la ONU sobre desarrollo y medioambiente que se celebrará en 2012 también en Brasil.

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