TEXTOS Y FOTOS: Aída Zhingre
Es agosto y el centro de atención principalmente para el público católico del Ecuador y de países vecinos como Perú y Colombia está en la provincia de Loja. Terminaron los festejos en honor a La Churona, en la parroquia El Cisne, que las lideran los azuayos, y hoy martes 17 de agosto a las 07h00 empieza la gran caminata hacia Loja, que dura tres días, con dos tambos para pernoctar en San Pedro La Bendita y Catamayo.
En El Cisne hubo derroche de emoción con durante las procesiones de la imagen de la Virgen de El Cisne desde el Santuario hacia el Campo Mariano, y también en los show artísticos donde se presentó música nacional con artistas ecuatorianos, entre ellos Nancy Morocho, de la comunidad Rañas, del cantón Nabón, quien participa cada año por devoción.

Nancy Morocho cautivó a los feligreses.
Según historiadores, la devoción a La Churona tiene más de 400 años, y con la romería también aparecieron costumbres como el consumo de dulces, cuyo origen no se conoce a ciencia cierta, aunque hay quienes sostienen que vino con los españoles.
Inicios
Hay quienes vinculan los inicios de los tradicionales bocadillos, con la fortaleza que da al cuerpo el consumo dulce, pues desde antaño, los peregrinos utilizaban la panela, tanto para sí mismos, como para dar a sus caballos en la travesía.
Lo cierto es que con el pasar de los años, estas golosinas fueron perfeccionándose y diversificándose cada vez más, a tal punto que en la actualidad son incluso parte del equipaje de regreso a casa, como un presente para quienes no han podido viajar a ver a la Virgen de El Cisne.
Miguel López, a sus 75 años, es quizás el más antiguos de los fabricantes de estos dulces lojanos. “No hay mejor bocadillo si no tiene maní”, afirmó mientras continuaba arreglando el producto en su local ubicado en el sector del Estadio Municipal de Loja.

Miguel López en su tienda de bocadillos.
Este hombre empezó a producir bocadillos echando a perder algunos productos, su tradicional trabajo que se ha convertido en una tradición marcada en Loja, por la necesidad de contar con una fuente de trabajo y su visión para proyectar este negocio.
La fábrica artesanal de López tiene 51 años, allí se cuenta con un molino, una mesa amplia y pailas grandes para hacer la miel, también están entre las herramientas de trabajo las bandejas que sirven para aventar y dejar limpio el grano de maní. El propietario es quien dirige la elaboración de los dulces, pero lo apoyan tres de sus hijos y su nuera Carmen Alberca.
Miel
La miel para que esté al punto debe hervir unos 45 minutos, luego se agrega el maní que debe provenir de un grano de calida, bien seleccionado y que haya quedado totalmente libre de paja; cada pailada se hace con unas 80 panelas y unas 50 libras del grano referido, una vez que se ha movido bien con una espátula grande, se riega en la mesa adecuada con filos, cuando se ha secado, se hacen las rayas con cuchillo y se voltea la plancha para empezar el corte, explicó el anciano.
En esta fábrica se hace el bocadillo normal (miel con maní grueso); el bocadillo especial, color café claro, con bastante maní molido, y el bocadillo (de azúcar). Miguel asegura que la costumbre de consumir el bocadillos sobre todo en época de romería es generalizada, recibe en su local constantemente a familias enteras, procedentes de Gualaceo, Girón, Santa Isabel, Cuenca, Azogues, Guayaquil y Quito, según su relato.
De a poco, con la participación de fabricantes, el negocio se ha ido surtiendo con otras golosinas procedentes de Chaguarpamba, Zaruma y Loja principalmente, como los blanqueados, rallados de sidra, huevos de fardiquera, roscones, entre otros. Estos productos también está a la venta de manera permanente en La Terminal Terrestre, en el Centro Comercial Municipal o Mercado Central.
A comprar la carne de burro
Otro de los lugares muy frecuentados por los feligreses que van a rendir homenaje a La Churona, es la tercena de María Sarango, del Centro Comercial Municipal, donde se expende la carne y manteca de burro.
“Es una carne sana, pero sobre todo la manteca es una gran cosa para la tos, mi vecino está llevando para su mamacita que padece de asma”, expresó Carmela Calero, mientras a su lado Galo Moya pedía el producto, “Déme un frasco de manteca de 10 dólares pero eso sí bien yapadito”, expresó. El grupo de romeriantes provenía de Ambato.

María Sarango en el puesto de venta de carne de asno.
En Loja hay unos 8 faenadores de Burro, para el desposte el Municipio les ha adecuado un camal en Carigán a donde llegan los animales una vez que han sido revisados en el Camal Cafrilosa. Cada libra de carne se vende en 2 dólares y hay frascos de manteca, de dos dólares, de 5 y 10 dólares, dependiendo de su tamaño.
“La carne es buena, la gente ya sabe y la busca; un burro se acaba a más tardar en dos días, en esta época de romería, pero en otros fechas, dura unos tres días. Se puede comer la carne asada, o el hueso en caldo, en mi casa sólo sí nos curamos de la tos”, expresó Carmen Sarango.
El negocio tradicional constituye una tradición heredada, empezó el abuelo, continuó la madre y ahora María lleva 16 años vendiendo burro. Como ella, otros comerciantes venden estos productos en el puesto instalado en cada uno de los mercados, para este fin.
CAFÉ
También está el café molido. Es fresco y se prepara ese instante para los visitantes.
Clara Jima vende café molido y fresco para los visitantes.