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Revocar el mandato

25 agosto, 2010

Cumplido el año del período para el cual fueron electas en las urnas, las autoridades nacionales y seccionales pueden ser sometidas a la revocatoria del mandato, por parte de quienes conceptúan la existencia de causales al efecto. Hasta el momento hay sesenta, incluyendo aquel del jefe de Estado. Constituye proceso constitucional, por tanto lícito y válido. Sin embargo la experiencia enseña que paraliza o al menos detiene el adelanto de los sectores involucrados, especialmente cuando deben acudir a nuevos comicios, para ratificar a los funcionarios acusados o cambiarlos por otros. Además del financiamiento que debe poner el Estado con dinero que pertenece a todos los ecuatorianos. Una vez más debemos insistir que la esencia de la democracia no está en la cantidad de elecciones realizadas, sino en el respeto a los resultados obtenidos en las mismas por ser la expresión de las mayorías.
Por la relevancia que tiene una intención de esta naturaleza dirigida contra el presidente de la República, es necesario examinarla con mayor profundidad. Al respecto tienen razón quienes piensan en el probable fracaso de la misma, por carecer de una propuesta política que constituya alternativa válida a la “revolución ciudadana”, así como de alguien que la lidere con capacidad para hacer frente al actual mandatario. Todo esto agravado por la virtual desaparición de los partidos políticos grandes y pequeños, muchos de los cuales están concentrados en sobrevivir mediante su reinscripción en el organismo electoral. De llegarse entonces a nuevas elecciones se correría el peligro de que Rafael Correa vuelva a ganarlas, señala uno de los más acérrimos críticos del régimen, César Montúfar. Porque las estadísticas señalan que mantiene niveles de aceptación popular mayores al cincuenta por ciento. Debemos recordar además que como caso único en la vida del país, ha triunfado en seis elecciones logrando imponer una nueva carta magna acomodada a las aspriaciones trazadas por el socialismo del siglo veintiuno.
El primer paso que deberían dar los opositores al régimen es unirse alrededor de una tesis programática, y un líder capaz de llevarla adelante. Porque su actual dispersión conviene al gobierno que inclusive la propicia, siguiendo el axioma maquiavélico “divide e impera”. Esto significa renunciamiento de aspiraciones personales e institucionales, lo cual en política y otros campos de actividad ciudadana se torna indispensable en determinado momento, para alcanzar resultados positivos. Entonces sí proceder al pedido de revocatoria nacional o local, con probabilidades de conseguirlo. Caso contrario la iniciativa propiciada por el expresentador de televisión, Carlos Vera, se convertirá en juego costoso e infructuoso que podría hundirlo definitivamente en sus aspiraciones electorales.