Los seres humanos somos realizadores y víctimas de grandezas y miserias. La vida no es un paraíso ni un infierno y lo que hacemos puede ser juzgado con criterios diferentes, pues propio de nuestra condición es la capacidad para valorar, ya que somos diferentes tanto personal como colectivamente. Un hecho, generalizado en todo el mundo es que hay un predominio en la difusión de noticias de hechos negativos, sobre todo de aquellos en que directa o indirectamente provienen de realizaciones de personas. En los espacios de los medios de comunicación, sin llegar a extremos de la prensa sensacionalista que tiene gran acogida, las malas noticias predominan sobre las buenas sin que podamos hablar de un predominio de hechos de esta índole.
Esta semana ha tenido notable amplitud una noticia positiva: la supervivencia de treinta y tres mineros atrapados setecientos metros bajo tierra en una mina de Chile luego de diecisiete días. En catástrofes de esta índole a medida que pasa el tiempo las posibilidades de que la vida se mantenga son cada vez menores y en el caso que comentamos muy poco se daba por este final feliz. Los avances tecnológicos son sorprendentes, poder extraer minerales a esa profundidad requiere sistemas técnicos poco comprensibles para el ciudadano común al igual de las posibilidades de trabajar en esas profundidades para personas hechas para vivir a flor de tierra en medio de los encantos naturales.
Así como la tecnología se usa para acabar con vidas mediante armas cada vez más eficientes, también puede recurrirse a ella para salvar vidas como es el caso de la mina chilena. Gracias a ella se ha podido llegar al lugar del atrapamiento y constatar la supervivencia de todos y según se informa perforar un canal para que puedan salir a la superficie. Vale la pena pensar en la creciente difusión de las tecnologías positivas y la disminución, con miras a la eliminación, del armamento. Es conveniente recurrir a ella para evitar, en la mayor medida posible, se produzcan estos hechos y también para, en caso de que se den, reducir al mínimo el costo en vidas humanas