El INPC recurrirá a la Fiscalía para que se investigue presunto delito contra el patrimonio de la nación.
Obelisco del cerro Frances Urco construido en 1856 por el gobernador José Rodríguez Parra. (Archivo)
Una histórica placa de mármol sobre las mediciones astronómicas del planeta Tierra, concluidas en Cuenca por Carlos María de La Condamine y los científicos de la Misión Geodésica Francesa, hace 248 años, ha sido extraviada o quizá robada. La quitaron de una pared del Museo Municipal Remigio Crespo.
El faltante no es nuevo, al menos fue advertido el año pasado. Ahora, sin embargo, el director del Instituto de Patrimonio Cultural, (INPC), Joaquín Moscoso, anuncia que recurrirá a la Fiscalía para que se investigue el presunto delito contra el patrimonio de la nación.
Juan Chacón Zhapán, ex director del Museo, explica que la placa se hallaba en la pared de una de las salas, a lado de la puerta de ingreso, en una pared de adobe, empotrada con garfios de hierro.
Chacón asegura que hasta cuando dejó la dirección, hacia 1994, la placa quedó en su sitio. “Deben haber responsabilidades: en manos de quién quedó, quién entró. Hay que tener en cuenta que el museo ha estado cerrado casi siempre al público. Cabe una campaña para determinar su paradero”, dice.
En marzo de este año, Moscoso ofició al director de Áreas Históricas de la Municipalidad, Diego Jaramillo, requiriéndole información. La respuesta vino tiempo después, suscrita por el actual jefe del Museo, Francisco Alvarez. El director del INPC lamenta que la respuesta haya tardado mucho en emitirse: cuatro meses.
Tito Astudillo, director de Educación y Cultura de la Municipalidad, da cuenta que según un informe del jefe del Museo, se practicaría una búsqueda exhaustiva. Astudillo ha dispuesto también una constatación de los inventarios y actualización de los estudios de restauración del Museo.
El Remigio Crespo estuvo por años cerrado, en proceso de restauración; el funcionario estima como poco probable que los restauradores hayan afectado la placa.
Al momento hay un inventario, pero no se cuenta con la catalogación completa de los bienes del Museo. Bajo la dirección de Alexandra Kennedy se elaboraron 10.000 fichas, especialmente del área de arqueología; pero los bienes del Museo son 20.000. Parte del proceso de la restauración del inmueble será concluir el catálogo, expresa Astudillo.
Parte de la reserva del Museo Crespo Toral
Importancia
La lápida tiene importancia para la historia como para la ciencia. Entre 1739 y 1742, La Condamine practicó observaciones astronómicas y geodésicas, con el instrumental propio de la época, con la misión de medir un segmento de meridiano terrestre, (líneas imaginarias que cruzan el planeta de Norte a Sur).
Las mediciones consistieron en practicar una serie de triángulos, desde Quito hasta Tarqui, usando como referente las estrellas. Este trabajo determinó tanto la verdadera forma de la tierra: esférica achatada en los polos, así como su tamaño.
Las tareas de triangulación, iniciadas en Cochasquí, al Norte de Quito, concluyeron cerca de Cuenca; aquí se usaron como puntos de referencia sitios muy familiares de la geografía austral como Buerán, el cerro de Borma, Puguín (hoy Frances Urco, frente a Tarqui), así como Pillazhiquir
Y hay otra razón. Catorce años después de concluidos los trabajos, La Condamine propuso un nuevo sistema de medidas, el metro actual, equivalente a la diez millonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre. (AVB)
Sería una perdida de un
documento de valor mundial”
“Sería una pérdida tremenda, de un documento de valor mundial”, así opina el historiador Miguel Díaz Cueva, si se confirma la pérdida o robo de la placa de La Condamine.
“En el siglo XVIII se hizo un trabajo de interés internacional al medir el arco del meridiano terrestre con los hombres más célebres de la época.
Para extraer la placa de la pared se debió usar una barreta o la fuerza; no se debió permitir que entre gente extraña al Museo. Si se perdió, no se repararía con nada”, enfatiza Díaz.
Miguel Díaz Cueva, investigador e historiador, sustentó su discurso de incorporación a la Academia Ecuatoriana de la Historia, con el trabajo, “La Lápida de Tarqui”, publicado en la Revista Tres de Noviembre, agosto de 1987. En él desarrolla el accidentado trajín que ha tenido la placa.
Tras haberla dejado La Condamine; en 1804, el sabio colombiano Caldas la halló en una propiedad rural donde percibió que iba a ser destruida y se la llevó a Colombia; en 1885, el poeta Numa Pompilio Llona, embajador ante el Colombia y el secretario de la embajada, Alberto Muñoz Vernaza, lograron la devolución de la placa. La misma permaneció en la Gobernación y después, por años, en el frontis de la Catedral Vieja y de allí se la trasladó al Museo, en donde se ha dado la pérdida. (AVB)
Otra placa posiblemente extraviada
Conocida la primera pérdida de la placa histórica, en 1856, el gobernador del Azuay, José Manuel Rodríguez Parra promovió la construcción de un monumento conmemorativo al trabajo de los franceses y se encargó una nueva placa que reemplace a la retirada por Caldas, con una leyenda en latín que repetía el texto de la original y un agregado con la razón de por qué se colocaba la nueva.
Así se hizo; por años la placa de reposición permaneció en un obelisco en el cerro Puguín, hoy llamado Frances Urco, frente a Tarqui, y que la Condamine lo usara como punto referencial para una de las triangulaciones.
Pero esta segunda placa también fue retirada de su lugar por desconocidos. Según el historiador Miguel Díaz, esta placa llegó a manos del doctor José Mogrovejo Carrión. Cuando murió, en 1971, la adquirió Oswaldo Rendón Mora, quien la traspasó a Agustín Valdivieso Pozo, quien a su vez la entregó al ex arzobispo Luna Tobar.
De monseñor Luna, la placa pasó a posesión del Colegio de Ingenieros Civiles. La lápida se hallaba en una pared, en la que fuera sede de este colegio profesional, frente al Parque Luis Cordero. El edificio fue adquirido por el Registro Civil; ayer, este diario consultó en la institución y no se conocía de ella; la placa tampoco se encuentra en sus paredes. Se trató de contactar con ex directivos del Colegio de Ingenieros y del Registro Civil, pero no se los localizó