
En el Centro Histórico es frecuente la creación de nuevos estacionamientos, la colocación de cámaras de video vigilancia, como en este caso, es una alternativa positiva.
Mercedes Zambrano lleva con frecuencia su auto Vitara de color rojo a los parqueaderos del Centro Histórico, su principal argumento es la seguridad, pues tiene la confianza de dejar al interior todas sus cosas. Sin embargo considera una incoherencia que en algunos estacionamientos se exhiban letreros con el texto “No nos responsabilizamos por objetos perdidos”, como una forma de liberarse automáticamente de cualquier responsabilidad.
Según la Ordenanza Municipal aprobada en 1998 donde se determina el uso del suelo, para instalar un estacionamiento lo principal es cumplir con algunas consideraciones técnicas como número de plazas, espacio para cada auto, dimensiones, ventilación, señalización, etc.
Gabriel Bermeo, director de Control Urbano Municipal, la implantación de sistemas internos de seguridad no está normado y más bien es una alternativa de cada propietario.
Al igual que cualquier comercio, la apertura de un parqueo requiere el consentimiento del Cuerpo de Bomberos a través del Departamento de Prevención. Su comandante, Oswaldo Ramírez, confirmó que deben cumplir con algunas reglas como una red contra incendios, extintores, salidas y luces de emergencia, señalización, etc.
Sobre la implementación de equipos de seguridad como cámaras de video para evitar atracos, rayaduras de la carrocería, choques o cualquier inconveniente, confirmó que eso tampoco está normado por ellos.

En edificios para parqueaderos no pueden superar los siete pisos y debe tener dos carriles de circulación.
En marzo del año anterior Jorge Navarro, dejó su automóvil Susuki Forsa en un estacionamiento privado de la calle Gran Colombia mientras cumplía unos trámites, como el lugar estaba lleno dejó sus llaves al cuidador para que lo ubique en un mejor sitio. A su regreso luego de una hora su auto estaba en otro sitio, bien parqueado pero con una rayadura en la parte izquierda su guardachoque, reclamó al dependiente pero este lo negó todo. “Mi queja no prosperó porque no pude comprobarlo, con esta mala experiencia solicitaría que esto sea una obligación”, insistió el ciudadano.
Olga Castillo, es la propietaria de un estacionamiento de dos pisos en la calle Sucre con capacidad para 14 autos. Para su seguridad y la de sus clientes colocó dos cámaras de seguridad que son controladas desde un monitor desde donde se vigilan todos los movimientos. Ella considera que estos implementos son algo necesario para dar confianza a los clientes y evitar inconvenientes.
Pero más allá de la voluntad política o insistencia de la ciudadanía el proceso para modificar o crear una ordenanza debe seguir un largo trámite, un concejal tiene que proponerla, analizarse en la Comisión de Legislación y aprobarla en dos debates, lo cual podría llevar varios meses.
DATOS:
Según la Ordenanza:
Un parqueadero con capacidad para 24 autos puede tener un carril de circulación.
Un edificio para estacionamiento no podrá superar los siete pisos de altura.
La altura no podrá superar los 2,20 metros y en ancho los 2,50 metros. (JGJ)