CONSEJO DE SEGURIDAD CIUDADANA

Publicado el 2010/09/01 por Editorial



Carlos Castro Riera

El Consejo de Seguridad Ciudadana de Cuenca, fue creado como un organismo para desarrollar un sistema de seguridad, mediante la participación concertada y plural de acuerdo con sus facultades y funciones de los distintos sujetos más directamente vinculados con la seguridad. Jamás dicho Consejo nació con la pretensión de sustituir en sus responsabilidades directas a la Policía Nacional, puesto que de conformidad con la Constitución (anterior y actual), la seguridad ciudadana, la protección interna y el mantenimiento del orden público son funciones privativas del Estado y responsabilidad de la Policía Nacional. Por ello dicho Consejo, tiene como principios el enfoque integral de los problemas de la seguridad, la participación plural de colectivos ciudadanos, instituciones públicas y privadas, la descentralización y desconcentración de la gestión de seguridad, el fomento de una cultura de seguridad basada en el respeto de los derechos humanos, acciones colectivas y participativas para la prevención y protección, fortalecimiento institucional de estructuras de seguridad, concertación y formulación de políticas públicas de seguridad, veedurías y contraloría ciudadana de las mismas, optimización de recursos, capacitación, desarrollo de sistemas de información y monitoreo, evaluación permanente, entre otros. Lastimosamente, la desesperación o mala información de la ciudadanía en unos casos, y el sectarismo político en otros, endilga la responsabilidad de la inseguridad y la delincuencia a la Administración Municipal, velando la responsabilidad de la propia sociedad en su conjunto y particularmente del Estado respecto de las condiciones de inseguridad y crecimiento delincuencial. Desde el nacimiento del Consejo de Seguridad Ciudadana se hicieron presentes celos institucionales, posiciones excluyentes y protagónicas, que obstaculizaban la plena integración de dicho organismo cívico expresándose la “cultura canibalesca” de hacer pedazos o aislar al diferente, con cálculos politiqueros estrechos. Se debe comprender que la seguridad compete a todos y que a mayor participación social y ciudadana organizada, mayor efectividad y eficacia, por lo que no se ha valorado la organización e iniciativas populares, dejándoles huérfanas de apoyos en recursos, que incluso siendo pequeños multiplican sus frutos con la organización del vecindario. No cabe pensar el tema de la seguridad solo desde una concepción policial, pero tampoco sin una plena integración de la Policía Nacional en los Consejos de Seguridad Ciudadana, de manera que podamos enfrentar la inseguridad con una acción unitaria entre policía y organización ciudadana. Es necesario hacer una evaluación sincera de lo que nos está ocurriendo, pues admitir las debilidades no implica echar la culpa a tal o cual institución, peor tratar de ocultar o minimizar la realidad en nombre de precautelar tal o cual imagen. La peor política es “esconder la basura” y no enfrentar los hechos. Es urgente reorganizar el Consejo de Seguridad Ciudadana a la luz de las experiencias, y quizás cabe entonces pensar en un Comité Directivo más reducido y que pueda reunirse con agilidad, contando con asesoramientos de expertos nacionales o extranjeros y pensar en invertir más en sistemas de seguridad barriales o zonales urbanos y rurales. Estos cambios urgentes deben ser liderados por la Municipalidad en coordinación directa con la Gobernación y el Comando Provincial de la Policía.