María Rosa Crespo
Setenta y dos emigrantes ilegales fueron torturados y asesinados por la banda criminal de narcotraficantes, denominada los Zetas , en la localidad de Tamaulipas ,México. Solo uno se salvó: Fredy Lala Pomavilla. Entre los montones de cadáveres lo creyeron muerto, con una herida en el rostro y la garganta caminó varios kilómetros hasta encontrar a una patrulla del ejército a quienes dio aviso de lo ocurrido. Según sus primeras declaraciones fueron interceptados en el camión en el que se transportaban, por varias camionetas, de las que decidieron varios hombres armados, los llevaron a una finca y al proponerlos que sirvan de sicarios, su negativa fue el motivo para que los maten, entre las víctimas estaban catorce mujeres, una embarazada, varios menores , los pusieron contra la pared y luego de ametrallarlos, a cada uno los dieron un tiro de gracia en la cabeza. Freddy es oriundo de Ger una localidad perdida entre las quiebras del río Cañar, apenas tiene 18 años y una esposa de 17 que espera un hijo. La pobreza hizo que caiga en manos de los coyotes y así comenzó el viaje de terror. Hoy se recupera en un hospital de Tamaulipas con vigilancia policial. Sus padres habían viajado antes a EE .UU. y Freddy velaba por ocho hermanos más pequeños. Entre los muertos están varios sudamericanos y de América Central La familia ha recibido amenazas de los coyotes para que no los denuncien.