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La IMAGENOLOGIA Y LA IMAGOLOGIA

1 septiembre, 2010

Lauro López Bustamante

La primera vez que escuché la palabra IMAGENOLOGIA fue hace unos 15 años cuando a la antigua especialidad médica de radiología se la empezó a relacionar con este nombre. El cambio era justificado. La introducción de nuevos elementos de diagnóstico basado en imágenes, tales como la tomografía, la resonancia nuclear, el ultrasonido, habían suplantado con largueza a los antiguos y simples aparatos de rayos X que manejaban estos profesionales. Pero la ciencia de la imagen, muy ligada al marketing, no podía compartir este vocablo. Su poder en un mundo cada vez más dependiente de la creación de imágenes y, por ende, de creación de realidades mediáticas, hizo necesaria la creación de un término que lo diferencie: sin que tenga partida de nacimiento, surgió la palabra IMAGOLOGIA para referirse a esta moderna ciencia.

Se la define como “el saber científico necesario para crear, desarrollar y mantener una imagen pública”. Proviene de la raíz latina IMAGO que significa imagen, y de la raíz griega logos que significa palabra o tratado. Aunque sea un barbarismo valerse de dos raíces de idiomas diferentes para crear una nueva palabra, se la entiende como relacionado al estudio de la imagen.

Milan Kundera, escritor Checo nacido en 1929, en su libro “La Inmortalidad”, editado en 1989, le dedica un interesante capítulo. Piensa que la modernidad ha desplazado a las ideologías y le ha abierto el paso a la imagología. O tal vez mejor, la imagología ha devorado a las ideologías. El valor de éstas siempre fueron motivo de controversias. Para Carlos Marx “las ideologías son perentorias, no así las filosofías que son eternas”. Realzaba la trascendencia de la filosofía y les otorgaba un valor coyuntural a las ideologías. Lo que Kundera lamenta es que la modernidad está siendo presa de realidades creadas artificialmente. Lo que hoy se sostiene como realidad indiscutible para mañana ya no sirve, porque los creadores de imágenes ya forjaron algo nuevo que dejó obsoleto lo anterior. La sofisticación ha llegado a límites increíbles, al respecto dice “las agencias publicitarias, los asesores de imagen de los hombres de Estado, los diseñadores que proyectan las formas de los coches y de los aparatos de gimnasia, los creadores de moda, los peluqueros y las estrellas del show business, que dictan la norma de la belleza física a la que obedecen todas las ramas de la imagología”.

Los sondeos de opinión pública son, a su juicio, el instrumento decisivo del poder imagológico. “Los veredictos de los sondeos se han convertido en una especie de realidad superior o, por decirlo de otra manera, se han convertido en la verdad. Los sondeos de opinión pública son un parlamento en sesión continua que tiene la función de crear la verdad, la verdad más democrática que jamás haya existido”. Esto último lo dice como una ironía, porque se pregunta sí a cada paso creamos una verdad para el momento, qué ocurre con la verdad absoluta que debe ser perenne?. Los tiempos modernos se viven bajo la ilusión de una verdad coyuntural.