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Un primer triunfo

1 septiembre, 2010

El dictamen de la Corte Suprema de Justicia colombiana suspendiendo la instalación de siete bases norteamericanas en su territorio, constituye un primero y notable triunfo en especial para Ecuador y Venezuela que siempre se opusieron a ello, aunque todo el continente mostró su inquietud al respecto. El asunto pasó a manos del poder Legislativo que muy difícilmente podrá contradecir esta decisión jurídicamente sustentada. Con ello al nuevo presidente paisa, impulsor de la iniciativa cuando fue ministro de Defensa, se le abre una puerta para limar asperezas con sus dos vecinos y recomponer las deterioradas relaciones diplomáticas y comerciales. El gesto de acercamiento con nuestro país, quedó reforzado con la entrega del material encontrado en las computadoras del jefe guerrillero de las FARC, Raúl Reyes, muerto en el ataque de Angostura en marzo del año 2008, que tanta controversia ha suscitado entre los dos gobiernos.
Sin disimulos y al ritmo de las naciones orientadas hacia el socialismo del siglo veintiuno, Ecuador ha ido alejándose de la influencia impuesta por los Estados Unidos, sustituyéndola con los crecientes contactos de adversarios y competidores como Rusia, China, Irán, Cuba, Corea del Norte y la Unión Europea. En este contexto se enmarca por ejemplo su negativa a renovar el convenio para la base de Manta; el rompimiento con organismos que actúan bajo la égida yanqui como el Banco Mundial y Fondo Monetario. Inclusive la pérdida de confianza en la OEA por su dubitante actuación cuando están en juego intereses de la potencia norteña, cuyas inversiones en nuestro país durante los cinco últimos años y por primera vez en la historia, han sido superadas por aquellas provenientes de China y los “tigres asiáticos”.
No debemos crear sin embargo demasiadas expectativas, porque las diferencias ideológicas son más difíciles de superar que otras cualquiera. Fruto de ello es la orden de prisión emitida por un juez de Sucumbíos contra el mandatario colombiano y su jefe de operaciones militares, por violación de la soberanía nacional, y que hasta ahora no ha sido revocada. Además Carondelet insiste que la acción militar en Angostura fue dirigida por fuerzas y tecnología norteamericanas. Pero más allá de los distanciamientos oficiales, son los propios pueblos que marcan la diferencia. Efectivamente Rafael Correa con su revolución ciudadana de corte socialista, ha obtenido seis triunfos electorales en cuatro años. Por su parte la derecha colombiana mantuvo en el poder a Uribe durante dos períodos consecutivos, y escogió su continuidad a través del actual mandatario. En todo caso somos optimistas, a la espera de resultados positivos entre dos pueblos hermanos por historia, tradición y necesidad integracionista.