Siete años después de la invasión del país que provocó la caída del ex presidente iraquí Sadam Husein, el ejército estadounidense debe ahora concentrarse solamente en la formación de las fuerzas iraquíes, en un país sin embargo muy lejos de estar estabilizado.
“La liberación de Irak ha terminado, pero nuestro compromiso continúa mediante la operación “Nuevo Amanecer”, declaró Joe Biden durante una ceremonia en la base estadounidense de Camp Victory, en la periferia de Bagdad.
El general Lloyd Austin asumirá el mando de las fuerzas de Estados Unidos en Irak, en reemplazo del general Ray Odierno.
Antes de asistir a esta ceremonia, Robert Gates había afirmado que la presencia norteamericana en Irak había entrado en su “fase final”.
Transcurridos siete años de guerra y violencias, Irak no ha encontrado estabilidad ni en el ámbito político ni en el de la seguridad. Los partidos políticos no han logrado llegar a un acuerdo para formar un nuevo gobierno, casi seis meses después de las elecciones del 7 de marzo.