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Educación, un sinónimo de grandes sacrificios en el campo

8 septiembre, 2010

Los niños Sinchi de la escuela Chile, caminan cada día tres horas, antes y después de clases. (PSR)

Con su rostro ennegrecido y marcado por el sudor, con su mano derecha cubriendo la frente para aplacar la intensidad del sol, José Mesías Sinchi de 9 años, se disponía a descansar en una piedra por unos instantes.

La presencia de un vehículo le causó un brilló especial de contento en su rostro, lléveme por favor, dijo apresurado, más cuando iba a embarcarse pidió esperar a sus hermanos que se había retrasado.

Nadie entendía tanta felicidad, sólo cuando pasaron más de 30 minutos de viaje en la vía solitaria por los páramos de Gualleturo y dejaron el automotor para adentrarse en la montaña, se pudo comprender la larga caminata que era parte de esa jornada, para los hermanos Felix Urbano de 7 años, José Mesías de 9 años y Sergio Valentín de 11 años, alumnos de la escuela Chile.

“Todos los días caminamos, salimos a las cinco de la mañana, o cinco y cuarto lo más tarde, para poder llegar a las ocho de la mañana a la escuela. Es un poco cansado pero ya estamos acostumbrados, mi mami dice que tenemos que caminar siempre juntos y así hacemos”, dice José Mesías el más hablantín.

Como ellos muchos niños de la parroquia Gualletuto, perteneciente al cantón Cañar, caminan tres y más horas antes de ingresar a las aulas escolares, la travesía se repite a la salida de clases, de regreso a casa.

Programa

Allá, el programa de Alimentación Escolar, PAE, es un aporte muy valorado, pues muchos niños no comen muy temprano y consecuentemente salen en ayunas; el apoyo alimenticio estatal, también se convierte en aliciente para atenuar el hambre mientras dura la caminata de regreso a la vivienda.

Los planteles allí son de régimen Costa, los textos escolares si se han entregado oportunamente, al igual que los alimentos del mencionado programa; sin embargo, la lejanía de los hogares exige sacrificios los niños, como levantarse bien temprano y caminar varas horas; ante esta realidad, las clases inician a las 08h00 y terminan a las 13h00, comentó Ramiro Quinde, director de la escuela bilingüe, Padre Ángel María Iglesias, de la comunidad Ger.(AZD)

Limitaciones en Ger

Las limitaciones también son evidentes en la falta de material didáctico, esto no permite cumplir con los procesos educativos de una manera óptima pero se hace lo que está a nuestro alcance, dijo el docente Ramiro Quinde.

El maestro también relató que la falta de aulas y maestros es un problema en la escuela de Ger, se requiere al menos tres profesores titulares más ya que se prevé crear el octavo de básica en el próximo año lectivo.

Un aula pese a no tener una pared, sirve para las clases en la escuela bilingüe, Padre Ángel María Iglesias.(PSR)

El escaso espacio es también una limitante, pues debido al número de alumnos que rebasa la capacidad del plantel, se construyó un aula pero faltaron los recursos y falta construir una pared, no obstante la necesidad obliga a tener clases en este espacio a pesar de las molestias que causa el sol que ingresa directamente por el área descubierta, lo propio ocurre en días de lluvia.
Maestros bilingües enseñan a dominar el quichua a los niños de Ger.(PSR)
En el pueblo los jóvenes que terminan la escuela tampoco cuentan con un colegio para continuar sus estudios, por ello, sólo pocos cuyos padres hacen grandes esfuerzos económicos, tienen la suerte de seguir la instrucción media en planteles de Ducur y Cañar.

Para ir a los colegios de Ducur y Cañar, los jóvenes salen a las 05h00, en la paila de camionetas privadas que prestan el servicio de transporte.(AZD)

CIFRA

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Jóvenes salen diariamente de Ger, a bordo de camionetas, para estudiar en colegios de Ducur y Cañar.

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