
José Orellana José Orellana muestra algunas de sus creaciones a funcionarios del Centro de Artes Populares. (Foto FSV)
José Orellana es artesano, produce una obra especial, entre la cerámica y la alfarería o una alfarería más pulida y elaborada. Sus trabajos utilitarios se exhiben en el Centro Interamericano de Artesanías y Artes Populares, (CIDAP). Esta noche, a las 19h00, se inaugura la muestra.
Son obras decorativas pero más las utilitarias: juegos de café, soperas, licoreras para canelazos, piezas para servir y mantener las comidas al calor. Las hay de formas atractivas, por sus tapas de cuellos largos.
Orellana cuenta que antes trabajaba con agua y arcilla, ahora lo hace con un material mejorado en comparación al de la alfarería. Se compone con cascajo blanco de Azogues, el mal llamado caolín.
Pero previamente a tomar la arcilla y darle forma, hay un trabajo de apisonado, mezclándola con agua, para darle una consistencia manejable.
La particularidad de su trabajo es que no utiliza moldes y las herramientas son sólo las básicas, de ser posible, hechas por él mismo, como por ejemplo, de cuerno vacuno; emplea, sí, el torno de pie. De esta forma el producto es artesanal al cien por ciento.
Las piezas, para estar listas necesitan dos quemas. La primera, para que estén en estado de cochura o bizcocho, luego se les aplica una capa de “fritas de vidrio”, compuesto de sílice con fundentes, pero sin plomo y ya no tóxica, lo que dará el color, después de llevar la pieza al horno por segunda vez.
En esta fase se consiguen unos colores degradados del verde al ocre, según el material y con efectos a capricho de la temperatura.
Pero antes del horno, cuando los materiales aún están frescos, el maestro les da un tratamiento de decoración con motivos florales, en bajo relieve.
“La cerámica es tan extensa”, aunque tiende a desparecer, dice por ser el último de sus hermanos que se dedica al arte. (AVB)