Accidentes de tránsito

Publicado el 2010/11/27 por Editorial



Francisco Chérrez Tamayo

Hace algunos años en la televisión mexicana existía un programa titulado “Que nos pasa” cuyo objetivo era de que las autoridades y los ciudadanos comunes y corrientes, evalúen sus acciones cotidianas, reconozcan sus fallas y errores y se comprometan a enmendar las mismas. Este programa se me viene a la mente por que en estos momentos sería muy oportuno hacer esta pregunta: QUE NOS PASA? a las autoridades civiles, policiales, de transito, a los ciudadanos comunes que manejamos vehículos, y específicamente a los choferes de tráileres, buses, taxis, motos , etc. Es inaudito, no se puede concebir como se han incrementado los accidentes de transito en nuestra provincia y en el país en general; se han cegado innumerables y valiosas vidas humanas, en el mejor de los casos han quedado cuerpos mutilados, extremidades fracturadas, organismos paralizados para hacer de la silla de ruedas su modo de “sobrevivir”, hogares destruidos, orfandad, miasmas, desolación…..….. Hasta cuando toleramos la desidia, la falta de conciencia, la irresponsabilidad tanto de las autoridades competentes, como la de los conductores de vehículos; da la impresión que para muchos de ellos la vida no vale nada, ya que no les importa ni su propia vida , peor la de sus congéneres. Algunas carretas están en pésimo estado, la célebre autopista Cuenca Azogues no deja de ser la vía de la muerte, tiene muchos tramos con baches, huecos y piedras; no existe un control rigurosos del estado de los vehículos, peor del estado físico y sicológico de los choferes, sobre todo de camiones, trailes y buses interprovinciales; se extienden licencias profesionales adiestra y siniestra; persiste la coima, el soborno y el tráfico de influencias; lamentablemente para las autoridades competentes nada de esto es nuevo, ellos conocen y saben a ciencia cierta sobre estas anormalidades, pero nadie hace nada por mejorar esta caótica y desesperante situación. La verdad que en mas o en menos, todos tenemos algo de corresponsabilidad para que se produzcan estas tragedias humanas, pero no hay duda que la mayor parte de la responsabilidad recae sobres las autoridades de control quienes tienen la obligación de actuar con ética, con conciencia y aplicar mano dura, como uno de los caminos para frenar en algo este vendaval de desgracia y desolación en el que se han sumido muchos hogares cuencanos. Por favor hagámonos un “mea culpa”, reconozcamos nuestra fallas y errores y tratemos de enmendar estos incorrectos procedimientos, detengámonos un momentito a pensar: Que nos pasa? pacocherrez@yahoo.com.mx