LA VIA CUENCA- MOLLETURO-NARANJAL

Publicado el 2011/02/13 por Editorial



Gonzalo Clavijo Campos

Para Cuenca y en general para la Provincia del Azuay, no existe otra ciudad y provincia, con la cual mantengamos tan intensos y permanente vínculos en el orden laboral, comercial, financiero, industrial y turístico como ocurre con la ciudad de Guayaquil y la provincia del Guayas. Nuestros niños y jóvenes tienen vacaciones de fin de año lectivo, únicamente si visitan los balnearios del Guayas y Santa Elena, con retorno por los atractivos lugares turísticos del Puerto Principal. Además el intercambio de productos sierra-costa ocurre todos los días; el desarrollo comercial e industrial es recíproco y voluminoso, con centenares de inversionistas australes que han acrecentado su fortuna en Guayaquil. Finalmente las oportunidades laborales en el Guayas son notorias, recibiendo especial consideración los egresados de las universidades y empresas de Cuenca.

Por cierto, el sistema fundamental que permite integrarnos entre los pueblos es justamente la vialidad, es decir la disponibilidad de carreteras en condiciones expeditas, condiciones que han sido históricamente desfavorables para el Austro, pero cuya realidad está cambiando con la conclusión entre otras arterias, de la vía “Cuenca-Molleturo-Naranjal” en una extensión de 112 Km, hasta llegar a la zona costanera, a la Localidad de Jesús María y Puerto Inca, para luego enlazarnos con las arterias existentes hacia la Provincia del Oro, Cañar(La Troncal), Guayas y demás provincias costaneras.

La vía mencionada cuyo costo bordea los 55 millones de dólares, se construyó íntegramente en hormigón armado o pavimento rígido, lo cual garantizará su vida útil durante 30 ó 40 años, en caso de darle el adecuado mantenimiento a la calzada y a los sistemas de drenaje que son componentes fundamentales en las carreteras. Durante varias décadas los burócratas capitalinos del Ministerio de Obras Públicas, nos engañaron argumentando que en el Ecuador no se podía construir carreteras con hormigón armado, por cuanto el país no contaba con tan ingentes recursos y hasta nos acostumbramos a la construcción y reconstrucción permanente de nuestra vialidad. El resultado fue evidente, la Provincia nunca pudo contar con vías en buen estado y la movilización interprovincial era calamitosa.

Las ventajas que se están alcanzando con la arteria vial terminada son innumerables: desplazamientos de apenas tres horas a Guayaquil, aumento del intercambio comercial, mayor desarrollo turístico, oferta de servicios, seguridad en las carreteras, beneficiando a los habitantes del Azuay y a todas y cada una de las pequeñas localidades que atraviesa la carretera como son: Tres Cruces, San Pedro de Yumate, Molleturo, Yerba Buena, Tamarindo y Jesús María.

Es bueno reconocer, que ha sido la decidida voluntad política del Presidente de la República, lo que condujo a cristalizar la histórica aspiración ciudadana de contar con una adecuada vialidad que nos permita comunicarnos con nuestros vecinos, particularmente con la provincia del Guayas y de esta manera potenciar todo el desarrollo e importancia industrial, comercial, artesanal y educativo alcanzado por la ciudad de Cuenca y la provincia del Azuay.