Otavaleños refuerzan su identidad y atraen el turismo

Publicado el 2011/08/02 por AGN



Caracterizados por su trabajo artesanal relacionado con el tejido y el bordado, los residentes de esta etnia se mantienen unidos en torno a sus tradiciones y el comercio.

Vestidas con los tradicionales collares dorados sobre sus cuellos, la fachalina que les protege del frío sobre la blusa ricamente bordada, los anacos interior y exterior en la parte inferior del cuerpo y calzadas con alpargatas de color negro, la mañana de ayer las mujeres otavaleñas que tienen sus puestos de comercio en la plaza de San Francisco iniciaron la jornada.

A pocos pasos, algunos varones, especialmente los de mayor edad, lucían orgullosos sus pantalones blancos, el sombrero negro, la camisa de cualquier color y las alpargatas blancas, vestimenta que es la típica de los otavaleños, con la cual esperan fortalecer su identidad y atraer a un mayor número de turistas.

Lucía Chisa, una comerciante otavaleña mencionó que “la cultura nuestra estaba perdiéndose y ahora queremos rescatar nuestra identidad. Nuestra vestimenta es algo precioso y valioso, porque no se puede conseguir al paso, y sin embargo, es algo que nosotros no valoramos, que se va perdiendo en especial por parte de los jóvenes de hoy que ya no quieren usarla”.

En cuanto a la vestimenta de la mujer, mencionó el collar al que llaman “volka”, la blusa blanca bordada a colores, “que demuestra la alegría y riqueza de nuestros campos”, la fachalina y el doble anaco, cuyo exterior puede ser azul o negro y las alpargatas negras tejidas de gamuza. Según Chisa, antiguamente usaban la fachalina hasta la cabeza, pero ahora no es usual entre las mujeres contemporáneas, no así entre las de mayor edad, que continúan haciéndolo como antes.

Varones

Rafael de la Torre, presidente de la Asociación Autónoma de Comerciantes Otavaleños, que agrupa a 27 socios, sostuvo que a través de esta iniciativa se busca mantener la cultura de su pueblo y atraer a los turistas, tanto nacionales como extranjeros. “Esta iniciativa la teníamos desde hace mucho tiempo y era una sugerencia por parte de la Municipalidad, pero muchos compañeros no querían acatarla y ahora ya estamos decididos”, sostuvo.

“Para nosotros es muy bueno llevar esta tradición a través de la vestimenta, como nuestros antepasados lo hacían”, mencionó, mientras se colocaba el poncho color azul que identifica a los varones. Sobre el significado del color del pantalón y alpargatas blancas, recordó que estos son símbolos de su pueblo que prefiere la paz y rechaza la violencia. “Somos un pueblo pacífico”.

Para Luis Enrique Chisa, vicepresidente del gremio, la vestimenta típica de su pueblo ha sido siempre una preocupación de sus antepasados, que les enseñaron a llevarla con orgullo por donde vayan, ya que al ser un pueblo de artesanos y comerciantes, viajan por todas partes del mundo llevando sus creaciones utilitarias.

Según Chisa, cuando se instalaron en Cuenca muchos empezaron a cambiar el pantalón blanco por el jean o de otras telas, para protegerse del frío, sin embargo, ahora gracias a esta iniciativa que surgió de los socios y de la actual administración municipal, nuevamente los varones utilizarán su ropaje típico a la hora de atender los requerimientos de los turistas que frecuentan este lugar.

Chisa explicó que otra de las tradiciones que tiene que ver con la apariencia física de los otavaleños es el pelo largo de los varones, a quienes “ni siquiera en el cuartel pueden cortar porque es parte de nuestra tradición”. (JAE)

Jóvenes adquieren hábitos de la ciudad

Las nuevas generaciones descendientes de los otavaleños han llegado a adquirir hábitos y costumbres de la ciudad, tal el caso de Edwin Maldonado, quien a sus 18 años de edad prefiere usar los pantalones “jean” en lugar del de color blanco que usan sus mayores.

Según Maldonado, que acaba de culminar el bachillerato, él vive en Cuenca desde pequeño y todo el tiempo aprendió las costumbres de la ciudad, ya que desde pequeño niño con sus amigos del barrio de San Francisco y de los centros de estudio. Sin embargo, aunque no usa la vestimenta típica continúa teniendo el cabello largo, que es otro distintivo de los otavaleños.

Para su tía, María Elena Maldonado, “es bonito vestir con los trajes típicos, yo me siento feliz con mi traje típico, nuestras mamás siempre nos han vestido así, pero ahora los jóvenes ya no quieren usar la vestimenta y no se les puede obligar”. Citó el caso de un hermano menor, que prefiere al igual que su sobrino los “jean” en lugar del pantalón blanco y las casacas en vez del poncho. (JAE)