La quina o cascarilla, maravillosa planta olvidada

Publicado el 2011/10/09 por AVB



Historia de un vegetal del Sur del Ecuador que salvó la vida a millones, enriqueció a otros y transformó a Cuenca

Por: Jacinto Landívar, médico La quina o cascarilla, quina-quina, “Polvos de la Condesa” o “Polvos de los Jesuitas”, es un árbol pequeño, nativo de los Andes Septentrionales, cuyo hábitat se halla entre los 500 y 2.500 metros de altura sobre el nivel del mar. La corteza de la planta fue el primer medicamento para una enfermedad grave, la malaria o paludismo. La planta que se convirtió en el remedio milagroso durante mucho tiempo, tiene una larga historia que no se la conoce, hasta que fue reemplazada en 1944 por medicamentos sintéticos para la enfermedad. Existe un hecho histórico comprobado, por relatos de cronistas, y que raya en la leyenda. En el año de 1638, la Condesa Ana de Chinchón, esposa del Virrey de Perú, Luis Fernández de Cabrera y Bobadilla, Cuarto Conde de Chinchón, enfermó gravemente de las “fiebres cuartanas” o llamadas en aquel tiempo “fiebres malignas”. Su médico particular la desahucia. Un Jesuita, Juan López, le recomienda que tomara la corteza de un árbol nativo de Loja, el “yuragchuchu”. Dice él mismo que se había curado por consejo del indio malacato Pedro Leyva, cacique de Rumishitama, cerca de Malacatos, hoy provincia de Loja, quien conocía de la planta que crecía en las cercanías. Este cacique a su vez cuenta que estando muy enfermo por fiebres bebió de las aguas de un río donde había un bosque de la planta, habiéndose curado. El medicamento, con no poca resistencia, es administrado a la condesa, quien se cura.

Jesuitas y la quina Los Jesuitas llevan el medicamento al Viejo continente pero tardó bastante tiempo para que su uso se imponga, (llamado por eso “polvos de los jesuitas”), hasta que el Cardenal Juan Lugo lleva a la Corte de España, de ahí el nombre de “polvos del cardenal”.

La Condamine Por algún tiempo la planta de la quina permanece relegada y sobre todo sin un conocimiento científico de su especie y sus virtudes, hasta que en 1739 con la llegada de la Misión Geodésica Francesa Liderada por Charles Marie de La Condamine, y el médico y botánico, Joseph Jossieu. La Condamine estudia los bosques de Cajanuma (10 Km. al Sur de Loja), enviando una muestra botánica a Carlos Lineo, quien la clasifica científicamente y bautiza a la planta como Cinchona Officinalis en honor de la Condesa Ana de Chinchon, a quien se atribuye como la primera mujer curada por la planta.

Espejo y la quina Eugenio Espejo en el año de 1792 publica una obra sobre el tema de la conservación de la planta de la Cinchona, tratado sobre el manejo, recolección y corte de la quina, pues existía para él un exceso de cosecha de la planta y una mala utilización de sus bosques. Humboldt y Celestino Mutis

Posteriormente vienen a la Real Audiencia de Quito los sabios Humboldt, (en 1802), alemán (foto); y Mutis, (en 1808), español. Los dos científicos estuvieron en Cuenca y Loja, describen a la planta y otras variedades de la misma, pero la mejor dicen que es la quina roja de Loja, y la clasifican como Cinchona Succirubra (Humboldt). José Celestino Mutis envía plantas a Linneo hijo, quien clasifica siete variedades.

Importancia económica y agotamiento de la quina

Habiéndose encontrado la planta en suelos ecuatorianos, principalmente en Loja y Cuenca, y en peruanos como Jaén y Bracamoros, comienza la extracción incontrolada de la cascarilla o quina, para uso medicinal de primera mano para la cura del paludismo, enfermedad endémica de alta mortalidad en todo el mundo, particularmente en áreas tropicales del Viejo Continente, y en los grandes viajes de colonización al África y Asia Menor por parte de las monarquías reinantes. Creció la demanda de manera incontenible y comienza el envío de ingentes cantidades de quina principalmente exportadas por el puerto de Paita, y Callao. Los bosques de cascarilla son diezmados pues para la recolección se corta todo el árbol, sin plantar ninguno. Con esto se van agotando las plantas y se buscan lugares cada vez más inaccesibles en su busca. Según informaba Humboldt en 1795, más de 25.000 árboles fueron destruidos en un solo año La explotación de la quina se la hace sobre todo a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. Dos ciudades del Ecuador logran un repunte muy importante: Loja, en primer término, pues allí se encontraba la mejor cascarilla, la roja (sinchona succirubra); y Cuenca, con abundante cascarilla en Paute, Gualaceo, Molleturo, y altos de Chig-üinda. La exportación es monopolizada por familias cuyo poder económico les permitió adquirir terrenos baldíos que los colonos hispanos no les prestaron valor, por su aislamiento y sus agrestes características. Silvia Palomeque, investigadora cuencana residente en Argentina, observa que en ciertos años la producción es muy notoria, como entre 1878-1882, cuando asciende hasta 15.320 quintales y su valor en pesos a 455.685. Este repunte significa ingresos a los cascarilleros, los que conformaron empresas notables que dieron fuentes de trabajo al constructor, arriero, jornalero, etc.

Jornaleros de Loja y Cuenca Las ciudades de Cuenca y Loja crecen en población y mejora el entorno urbano con construcción de grandes casonas e iglesias monumentales, que hoy son el orgullo de las dos ciudades y parte del patrimonio monumental. Se importan artículos finos de hogar y vestimenta, de origen francés o europeo. Las ciudades se afrancesan, mejoran los contactos entre los centros urbanos y los de exportación, así como los caminos y los tambos. Se adquieren animales de carga de mejor calidad, pero no mejoran las condiciones de vida de los jornaleros que es muy precaria, e inclusive, con riesgos de enfermar o morir. Así, un recurso renovable inesperado para la región sur de la Sierra del Ecuador, la quina o cascarilla permite en gran parte, la articulación y el desarrollo de una región, pero “matando a la gallina de los huevos de oro”, al agotar los extensos bosques andinos de quina, del sur ecuatoriano. Ante la demanda cada vez mayor sobre todo en los años postreros del siglo XIX, ingleses y holandeses llevan a sus colonias la semilla de quina y en un periodo de 15 años comienzan a producir, reemplazando completamente al lugar de origen de la planta. Olvido Hoy hemos olvidado esta historia, y ante la resistencia actual que ha adquirido el vector del paludismo, el Plasmodium, en sus cuatro variedades frente a los medicamentos sintéticos, se esta buscando nuevamente la alternativa de tratamientos naturales y en lo posible encontrar la vacuna para la profilaxis de este flagelo de la humanidad.

QUINA Familia: Rubiaceas Genero: Cinchona

Créditos Foto 1: Del libro original de Alexander Von Humboldt.Plantes Équinoxiales París, 1813 cuyo original reposa en la Biblioteca de la Universidad de Cuenca. Foto 2: Revista Terra Incógnita. No 47


  • JUAN JOSE INGA CORONEL

    tengo una hectaria de quina o cascarilla,el que sabe que es bueno ayudeme como lo puedo concervar e incluzo asta el momento a muchos lo a sanado….. esta ubicado en el caserio shinshaual, distrito de san luis de lucma , provincia de cutervo, reguion de cajamarca republica del peru. soy juan jose inga coronel. cel 942244569.