
Edgar Carrasco,, Francisco Maldonado y Chamón Ortega, juntos realizarán un arte acción que se compone de tres fases.
Chamón Ortega, torero español, saldrá al ruedo con el traje de luces, pleno de reflejos de las lentejuelas que lo cubren, fabricado en seda y cubierto de color oro o plata; saldrá con la montera, sombrero característico del torero, corbatín, chaquetilla, taleguilla, ese pantalón muy ceñido, camisa blanca, zapatillas planas, capote de paseo y coleta.
En el ruedo del coso taurino del ex CREA, se instalará un gran lienzo de siete por tres metros, para realizar junto al novillero Francisco Maldonado y el artista plástico Edgar Carrasco una acción artística denominada “El ruedo, un lienzo”: nada de “Oleeee”, banderillas, espadas ni cortes de oreja para las dos reses que formarán parte de la escenificación plástica.
Saldrá un novillo de unos 350 kilos para que Francisco Maldonado, el novillero, lo lidie sobre el lienzo que, a propósito, está hecho con tal fortaleza que no se rompa cuando el animal lo raspe con sus patas. Hasta ahí ese lienzo seguirá en blanco. Luego vendrá el torero y para él habrá un toro.
“Mientras yo lo toreo, en la muleta hay un dispositivo que va a derramar la pintura sobre el lienzo, voy a utilizar diferentes colores a lo largo de la lidia”, dice Chamón.
Chamón se tomará la plaza de toros Cuenca, y elaborará el arte con los toros, pero sin sacrificarlos. El matador, en este caso, no mata: es una simbiosis entre el toreo y la pintura, algo mágico, nada efímero, que se reflejará en un lienzo.
La propuesta es la acción de pintar sobre el lienzo, valiéndose del toro y del torero; el maestro Carrasco no entrará al ruedo, por respeto al matador, dice el artista. Es un juego visual y la poca adrenalina será contrarrestada por un tercer componente en la acción: la música. Violinistas interpretarán a Mozart y Beethoven y habrá una muestra hípica infantil; todo eso desde las 11h00.
Tres fases del proyecto
La propuesta plástica se divide en tres partes. La primera, el arte acción; la segunda, el retocado de la obra en el taller. Allí entra el concepto y la destreza de Edgar Carrasco con la coordinación de ideas con el torero y el novillero. Los tres elaborarán un mural de textura bonita. Veremos si ponemos el fondo de azul, rojo o negro”, dice Carrasco.
Luego, los autores, en una galería virtual a través de las redes sociales, van a proponer a las personas aficionadas a la pintura la subasta del cuadro grande: parte de la venta se donará a los niños de un convento de Cuenca. La tercera etapa de la obra es un registro audiovisual del proceso, en un trabajo de Pablo Carrasco.
El arte acción de hoy parte de un estudio hecho en el taller, en la calle y practicado en España, país donde artistas y toreros recorrieron museos y hablaron con artistas que experimentaron estas propuestas. Es un lienzo espiritual, la intención plástica es dejar en un cuadro algo bello, sin agrisar los colores.
Un papel importante cumple José Chamón Ortega, torero prestigioso, español, quien ha participado en corridas en México Venezuela y Ecuador, en Cuenca su talento se fusionará con el arte.(BSG).