María Rosa Crespo
Las empresas en virtud de la calidad total ya no necesitan personas, sino recursos humanos, que pueden ser descartados o sustituidos como piezas inservibles. La administración publica no atiende al ciudadano, sino al cliente, el cual conseguirá satisfacer mejor sus necesidades cuanto más caro las pague porque ya no recibirá un servicio, sino que comprará un producto. Las necesidades sociales en los campos de la salud y la educación deben ser atendidas con una palabra mágica “autogestión “ Si analizamos los discursos oficiales, las declaraciones políticas, los seminarios y talleres que hablan de un supuesto desarrollo, de derechos humanos , de ciudadanía, democracia, equidad de género, protección del medio ambiente y más vocablos políticamente correctos, los eufemismos sirven para ocultar un modelo social y cultural opuesto a las bondades que tratan de representar. Decía Galeano : “hermosa tarea la de anunciar el mundo de los justos y los libres; digna función la de negar el sistema del hambre y de las jaulas (…) Si la sociedad tiende a organizarse de tal modo que nadie se encuentra con nadie, y a reducir las relaciones humanas al juego siniestro de la competencia y el consumo, ¿qué papel pueden cumplir las palabras vacías que hablan sobre los vínculos fraternales y la participación solidaria?”.