Alberto Machuca León
La Comunidad de los Hermanos Cristianos De La Salle se vistió de júbilo en la celebración del Día del Santo Hermano Miguel, cumplida el jueves pasado, 9 de febrero, fecha memorable de su fallecimiento en 1910. Fue la oportunidad para recordar el hecho histórico por el que “el Papa Juan Pablo II ofreció a la Iglesia mundial y particularmente a la del Ecuador el modelo de un religioso culto, pero sencillo y humilde, de un catequista totalmente entregado a la obra de la evangelización, de un educador que ha ayudado a tantos jóvenes y niños a encontrar el sentido de su vida en Jesús y María, y a vivir su fe como don y compromiso”. La Unidad Educativa De La Salle de Cuenca se honra en llevar el nombre del santo cuencano, destacando en su Patrono las cualidades bien ganadas por el estudio y experiencia como Catequista, Educador, Escritor de textos para la enseñanza del catecismo y de la gramática y literatura, y Académico de la Lengua. El Hermano Miguel fue uno de los primeros alumnos de la Escuela de los Hermanos Cristianos abierta en Cuenca en 1863. El 30 de octubre de 1977 fue beatificado, y santificado el 21 de octubre de 1984.
En lo religioso, San Miguel se distinguió por su devoción a la Eucaristía y a María Madre de Cristo. La primera distinción le enrumbó al privilegio de preparar a los niños para la primera comunión, tarea que la cumplió desde su adolescencia hasta tres años antes de su muerte. Y la devoción a la Virgen María tuvo como causa y fortaleza el milagro de poder caminar, atribuido a la Madre de Jesús. Una de sus mejores cualidades personales fue el amor a la familia en donde encontró el comienzo de la educación cristiana. Dicen sus biógrafos que el contacto con los niños en las clases de catequesis contribuyó a forjar una de las características más notables de su espiritualidad como es la sencillez evangélica en el ámbito de las máximas “sed sencillos como palomas” y “si no os hacéis como niños no entraréis en el reino de los cielos”. Y en esta práctica evangélica brillaron en el Hermano Miguel las virtudes propias de la vida religiosa: la pobreza, la pureza y la obediencia.
En este ambiente festivo de recordación, se realizaron las fiestas patronales de la Unidad Educativa “Hermano Miguel”-De la Salle con eventos académicos, deportivos y religiosos, entre los que se destacó la Celebración Eucarística porque fue precisamente la oportunidad para que los Hermanos, profesor@s y alumn@s delasallistas actualicemos la admiración por las virtudes de San Miguel y procuremos emularlas en una época tan difícil para la educación institucional y familiar. De allí la necesidad de conocer, junto a las virtudes, los problemas que tuvo que afrontar el Hermano Miguel, tanto en el orden físico de su deformación en los pies como la dificultad del permiso para ingresar al noviciado, no para quedarnos en una simple expectación de los problemas sino para ejercitar una lucha y superación ejemplar en el ejercicio docente.