“El Diablo” Bermeo deja su huella en el fútbol azuayo

César
César “El Diablo” Bermeo ha dedicado 34 de sus 50 años de edad, a entrenar elencos de fútbol, especialmente en divisiones formativas.

El entrenador de formativas lleva 34 años enseñando esta disciplina. Su nombre representa trabajo y perseverancia.    

César “El Diablo” Bermeo es el personaje que en el mundo futbolístico toda Cuenca conoce. Llega a las canchas y otros escenarios deportivos con un bolso entre sus hombros, donde lleva sus conos, pito y una libreta en la que prepara celosamente sus estrategias para sus dirigidos.

César, de 50 años de edad, es un entrenador de la vieja guardia. Es parte de la historia de muchos cuencanos y azuayos que soñaron con ser futbolistas profesionales. Su historia como entrenador inicia cuando apenas tenía 16 años de edad, en el oratorio “Don Bosco”.

César llega en el 1992 por primera vez a las divisiones formativas del Club Deportivo Cuenca para trabajar como asistente del profesor René “Chocolate” Mora, en la preparación de un elenco sub 20 para un campeonato nacional. En ese equipo destacaron nombres como Manuel “La Mugre” Vásquez, Boris Romoleroux, Vicente Armijos, entre otros. 

El exfutbolista colombiano Carlos “El Pibe” Valderrama junto a “El Diablo” Bermeo.

Trabajo

Su pasión por guiar a los niños y jóvenes que aman el fútbol hizo que en el 1993 impulse junto al profesor Ángel Pesántez la Escuela de Fútbol “Santo Domingo”. Ahí formó a jugadores como Fredy Rodríguez, Jorge y Paúl Alarcón, Marco Chaca, entre otros.

En 1994 pasó por Liga de Cuenca, en donde dirigió a las divisiones inferiores. Un año después conoce al dirigente José Darquea, quien le invita a formar parte por segunda ocasión del Deportivo Cuenca, con la intención de impulsar un proyecto de divisiones formativas. De ese proceso hasta el 2015 salieron muchos jugadores al equipo de primera categoría.

En este grupo selecto constan nombres como: Daniel Segarra, Xavier Vásquez, José Granda, Mauricio Oleas, Diego Chérrez, Israel Álvarez, los hermanos Armando y Polo Wila.

Además, Cristian “Corcho” Cordero, Diego Gutiérrez, Diego Solís, Juan José Moscoso, entre otros. Algunos de ellos siguieron sus pasos como entrenadores de formativas.

Formativas

“El Diablo” tiene una larga trayectoria que continúa hoy al estar al frente de un proyecto de formativas en el cantón Paute. Su logro más grande es haber guiado a miles de niños y jóvenes para que sean hombres de bien y profesionales en distintas ramas.

Tiene un sueño, que es llegar a dirigir un equipo de primera categoría. Y, cuando se retire, quiere residir en Paute, incluso ya piensa en adquirir un inmueble para abrir una “tiendita” y compartir sus anécdotas.

Una inspiración

César (c) junto a sus familiares que también son entrenadores.

“El Diablo” Bermeo también es una inspiración para los integrantes de su familia, quienes se han convertido en entrenadores de fútbol.

Juan Carlos, Geovanny y Carlos Serrano son una muestra de aquello. Ellos aprendieron de “El Diablo” para hoy tener sus academias de fútbol y dirigir algunos establecimientos educativos con buenos resultados.

Su familia ha contribuido en el desarrollo del fútbol cuencano y azuayo. Son personajes queridos por la colectividad, y, que mantienes el legado de César.

Detalles

1987 inició su profesión como entrenador de fútbol. Tenía 16 años cuando asumió este reto dirigiendo a diferentes elencos.

1992 llega por primera vez al Club Deportivo Cuenca. En los años que laboró en el Cuenca fue compañero de entrenadores como Paúl Vélez, Luis Leguizamón, entre otros.

2015 fue el último año que dirigió en el Deportivo Cuenca. Desconoce con exactitud el número de niños y jóvenes que formó como deportistas.

Darío y Humberto Serrano, conocidos como los “Sucos”, son tíos de César “El Diablo” Bermeo. Ellos le inculcaron el amor por el fútbol, pues fueron utileros en varios elencos e incluso acompañaron a César en el proyecto de divisiones formativos en el Club Deportivo Cuenca.

Bermeo también ha sido entrenador de fútbol en escuelas y colegios de la ciudad. Él dirigió, por ejemplo, a las escuelas Miguel Ángel Estrella, Panamá, al colegio Daniel Córdova Toral, entre otros establecimientos obteniendo muy buenos resultados en los diferentes torneos.

TEXTO: Bolívar Pérez R.

b.perez@elmercurio.com.ec

FOTOS: Xavier Caivinagua., y cortesía.